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(OT) El país más radical: España
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Otro
2017-08-29 11:53:10 UTC
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El país más radical: España
POR @RAFAELCERRO - 28 Agosto, 2017

http://xyzdiario.com/opinion-destacada/pais-mas-radical-espana/

Cuando alguien decidió que Juana Rivas iba a dejar a sus hijos sin padre
para el resto de sus vidas desafiando al juez, muchas personas
bienintencionadas pensaron: “Bien hecho: es un maltratador”. Pero un
maltratador es un varón condenado por maltrato en Austria, Portugal o
Francia. De los condenados por la Justicia española no sabemos gran cosa,
salvo que pueden ser igualmente culpables o inocentes. Un matiz de mucho
peso: nuestro Sistema es el único del mundo que los obliga a ellos a
demostrar su inocencia. Que considera lícito terminar con los malos tratos
deteniendo, y condenando si es necesario, a todos los varones. Que ha
llegado el día en el que sería aconsejable que nosotros nos grabásemos en
vídeo durante 24 horas al día para poder presentar pruebas de inocencia al
juez. Los agentes participan en el mecanismo injusto deteniendo a cada
hombre denunciado “por si acaso”: para salvar sus propios traseros. Los
medios de comunicación feministas radicales (casi todos, pero ya no todos)
actúan no publicando las listas de muertos por género. Así que la población
piensa que no hay ningún muerto varón. En cuanto a los políticos, ya saben
que les sirve todo lo que reporte votos. Es cierto que el PSOE armó el
sistema feminista ultra para su propio beneficio expresado en sufragios y en
euros, pero también lo es que el presidente Rajoy no quiso quedarse fuera
del negocio hace poco: en plena crisis, “entendió” que Juana Rivas
desobedeciera a Su Señoría. Don Mariano exhibió esa peculiar manera
bonachona de estar siempre fuera de toda ética que recordábamos del caso
Bárcenas: “Luis, sé fuerte”. La presidenta andaluza puso a disposición de
Juana todos los medios públicos que necesitase para desobedecer al tribunal.
Poco le importó que consejeras pagadas por la Junta la hubieran radicalizado
llevándola a un extremo que podría llevar a la cárcel a la mujer,pero no a
ellas. De nuevo, dinero del poder ejecutivo destinado a pagar acto
desobediencia al judicial: “Juana está en mi casa”.

En cuanto a la mayoría, casi todo el que conoce un caso de abuso feminista
radical español sencillamente guarda silencio. Todo el planeta menos
nosotros sabe que lo más peligroso no son las actuaciones de los malos, sino
el silencio de la mayoría que mira hacia otro lado. Gigantes como Einstein,
Luther King y Burke lo han destacado en diferentes momentos históricos, pero
somos los primeros especialistas mundiales en sordera a la sabiduría y en
impermeabilidad a la ética. El nombre ‘feminazis’ molesta, y desde luego
puede ser discutible. No seré yo quien lo defienda. Pero tiene una base
histórica: mientras los nazis discriminaron a judíos, gitanos y
discapacitados y los juzgaron aparte, los ‘feminazis’ consideran culpables
por nacimiento a los varones y los sentencian en juzgados solo para varones.
Aquí, nos encontramos tuits con bromas del tipo “lo que cuesta ser feminista
en España”, pero la realidad es que esa actitud es un modo de vida. Quiero
decir que feminista radical es una profesión bien remunerada. Ninguna de las
salvajadas que he contado más arriba sería posible, sencillamente, si ningún
varón votase a los partidos que buscan su ruina.

Seguramente, mucha gente con buena intención consideró a Francesco un
peligro para los niños porque había firmado una sentencia de conveniencia.
Pero se trata de gente que no se informó demasiado. O que no se enteró de
que jueces y psicólogos habían sopesado esa historia penal de él y aun así
lo habían considerado apto como padre. Sus Señorías saben qué hacer si no
quieren tener problemas la próxima vez: fallar siempre contra el varón.
Nosotros, en nuestra loca carrera de pueblo cada vez más desinformado y
visceral, pronto exigimos en la calle o en Internet una Justicia contraria a
la de leyes y jueces. En definitiva, pedimos que la Justicia se vuelva
particular y, en cada caso, sentencie lo que nosotros deseamos. El juez
Pasquau, de tendencia ‘progresista’, se preguntó públicamente si, cada vez
que aparezca en escena la palabra maltratador va a desaparecer precisamente
la figura del juez. La policía y la guardia civil no han quedado en muy
buena posición desde que comenzó lo de Juana: muchas personas les han
exigido en público que actuasen como lo habrían hecho si el que hubiera
desaparecido con los niños hubiera sido un hombre. Tampoco Italia ha llegado
a entender en ningún momento lo que pasaba aquí: ni su Justicia ni su
población. Desde que Juana se llevó a los niños que también son de
Francesco, todo ha chirriado de manera muy desafinada. Nada encaja, porque
para entender que un presunto secuestro infantil nos parezca aquí una broma
si lo comete ella hace falta admitir antes el feminismo extremo. El
principio “todo varón nace culpable y, como algo habrá hecho, merece
castigo”. Un postulado que destruye las vidas de los hombres y también las
de muchas mujeres. Las que se convierten en nuevas parejas de varones
arruinados por un sistema que entiende que un divorcio no es un reparto,
sino un negocio. Las abuelas y los abuelos paternos que no vuelven a ver a
sus nietos. Muchos han muerto, porque la ley que nos convierte en culpables
tiene ya doce años de vida. Las féminas que no entienden que los agentes
detengan a sus hermanos y los saquen esposados del trabajo sin el menor
indicio de violencia, solamente para cubrirse, para no correr ellos ningún
riesgo…

Lo peor de esto de Juana hoy es cuántos nuevos casos de irracionalidad y
odio generará. Cuántas Juanas Rivas decidirán que están por encima del
dictamen del juez. Cuántas no estarán convencidas de ello, pero serán
animadas a delinquir por consejeras de la Junta. Cuántas personas más
entenderán que hombres y mujeres debemos ajustarnos a dos códigos penales
diferentes. Cuánta gente dirá en la calle “Juana está en mi casa”. Cuántas
personas se volverán sexistas y predicarán esa idea de Igualdad de que las
mujeres son superiores y merecen otro trato. Todos los que estábamos con el
feminismo de igualdad huimos de este español de superioridad. Cuántos
compatriotas creerán que detener también inocentes es una práctica
generalizada en todo el mundo o que es preferible emplear el dinero público
en que las asociaciones feministas vivan bien y no en luchar contra la
violencia de género. El Presidente lo sabe, pero cualquier acción justa suya
le restaría votos. Cuánta gente toma partido no porque conozca cada caso
sino porque quiere defender a la mujer, haya pasado lo que haya pasado.
Cuántas Franciscas Granados pagadas por nosotros exhibirán como único
currículum laboral su aversión a media Humanidad. Cuántos seguirán haciendo
negocio ignorando que, de los 194 países del mundo, solamente uno practica
el feminismo ultra: España.
GRUÑhONdaCBR
2017-08-29 12:00:31 UTC
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en artículo expuesto en la ñus por Gruñón en su peazo Pogüermá dijo con su
Post by Otro
El país más radical: España
http://xyzdiario.com/opinion-destacada/pais-mas-radical-espana/
Cuando alguien decidió que Juana Rivas iba a dejar a sus hijos sin padre
para el resto de sus vidas desafiando al juez, muchas personas
bienintencionadas pensaron: ³Bien hecho: es un maltratador². Pero un
maltratador es un varón condenado por maltrato en Austria, Portugal o
Francia. De los condenados por la Justicia española no sabemos gran cosa,
salvo que pueden ser igualmente culpables o inocentes. Un matiz de mucho
peso: nuestro Sistema es el único del mundo que los obliga a ellos a
demostrar su inocencia. Que considera lícito terminar con los malos tratos
deteniendo, y condenando si es necesario, a todos los varones. Que ha
llegado el día en el que sería aconsejable que nosotros nos grabásemos en
vídeo durante 24 horas al día para poder presentar pruebas de inocencia al
juez. Los agentes participan en el mecanismo injusto deteniendo a cada
hombre denunciado ³por si acaso²: para salvar sus propios traseros. Los
medios de comunicación feministas radicales (casi todos, pero ya no todos)
actúan no publicando las listas de muertos por género. Así que la población
piensa que no hay ningún muerto varón. En cuanto a los políticos, ya saben
que les sirve todo lo que reporte votos. Es cierto que el PSOE armó el
sistema feminista ultra para su propio beneficio expresado en sufragios y en
euros, pero también lo es que el presidente Rajoy no quiso quedarse fuera
del negocio hace poco: en plena crisis, ³entendió² que Juana Rivas
desobedeciera a Su Señoría. Don Mariano exhibió esa peculiar manera
bonachona de estar siempre fuera de toda ética que recordábamos del caso
Bárcenas: ³Luis, sé fuerte². La presidenta andaluza puso a disposición de
Juana todos los medios públicos que necesitase para desobedecer al tribunal.
Poco le importó que consejeras pagadas por la Junta la hubieran radicalizado
llevándola a un extremo que podría llevar a la cárcel a la mujer,pero no a
ellas. De nuevo, dinero del poder ejecutivo destinado a pagar acto
desobediencia al judicial: ³Juana está en mi casa².
En cuanto a la mayoría, casi todo el que conoce un caso de abuso feminista
radical español sencillamente guarda silencio. Todo el planeta menos
nosotros sabe que lo más peligroso no son las actuaciones de los malos, sino
el silencio de la mayoría que mira hacia otro lado. Gigantes como Einstein,
Luther King y Burke lo han destacado en diferentes momentos históricos, pero
somos los primeros especialistas mundiales en sordera a la sabiduría y en
impermeabilidad a la ética. El nombre Œfeminazis¹ molesta, y desde luego
puede ser discutible. No seré yo quien lo defienda. Pero tiene una base
histórica: mientras los nazis discriminaron a judíos, gitanos y
discapacitados y los juzgaron aparte, los Œfeminazis¹ consideran culpables
por nacimiento a los varones y los sentencian en juzgados solo para varones.
Aquí, nos encontramos tuits con bromas del tipo ³lo que cuesta ser feminista
en España², pero la realidad es que esa actitud es un modo de vida. Quiero
decir que feminista radical es una profesión bien remunerada. Ninguna de las
salvajadas que he contado más arriba sería posible, sencillamente, si ningún
varón votase a los partidos que buscan su ruina.
Seguramente, mucha gente con buena intención consideró a Francesco un
peligro para los niños porque había firmado una sentencia de conveniencia.
Pero se trata de gente que no se informó demasiado. O que no se enteró de
que jueces y psicólogos habían sopesado esa historia penal de él y aun así
lo habían considerado apto como padre. Sus Señorías saben qué hacer si no
quieren tener problemas la próxima vez: fallar siempre contra el varón.
Nosotros, en nuestra loca carrera de pueblo cada vez más desinformado y
visceral, pronto exigimos en la calle o en Internet una Justicia contraria a
la de leyes y jueces. En definitiva, pedimos que la Justicia se vuelva
particular y, en cada caso, sentencie lo que nosotros deseamos. El juez
Pasquau, de tendencia Œprogresista¹, se preguntó públicamente si, cada vez
que aparezca en escena la palabra maltratador va a desaparecer precisamente
la figura del juez. La policía y la guardia civil no han quedado en muy
buena posición desde que comenzó lo de Juana: muchas personas les han
exigido en público que actuasen como lo habrían hecho si el que hubiera
desaparecido con los niños hubiera sido un hombre. Tampoco Italia ha llegado
a entender en ningún momento lo que pasaba aquí: ni su Justicia ni su
población. Desde que Juana se llevó a los niños que también son de
Francesco, todo ha chirriado de manera muy desafinada. Nada encaja, porque
para entender que un presunto secuestro infantil nos parezca aquí una broma
si lo comete ella hace falta admitir antes el feminismo extremo. El
principio ³todo varón nace culpable y, como algo habrá hecho, merece
castigo². Un postulado que destruye las vidas de los hombres y también las
de muchas mujeres. Las que se convierten en nuevas parejas de varones
arruinados por un sistema que entiende que un divorcio no es un reparto,
sino un negocio. Las abuelas y los abuelos paternos que no vuelven a ver a
sus nietos. Muchos han muerto, porque la ley que nos convierte en culpables
tiene ya doce años de vida. Las féminas que no entienden que los agentes
detengan a sus hermanos y los saquen esposados del trabajo sin el menor
indicio de violencia, solamente para cubrirse, para no correr ellos ningún
riesgoŠ
Lo peor de esto de Juana hoy es cuántos nuevos casos de irracionalidad y
odio generará. Cuántas Juanas Rivas decidirán que están por encima del
dictamen del juez. Cuántas no estarán convencidas de ello, pero serán
animadas a delinquir por consejeras de la Junta. Cuántas personas más
entenderán que hombres y mujeres debemos ajustarnos a dos códigos penales
diferentes. Cuánta gente dirá en la calle ³Juana está en mi casa². Cuántas
personas se volverán sexistas y predicarán esa idea de Igualdad de que las
mujeres son superiores y merecen otro trato. Todos los que estábamos con el
feminismo de igualdad huimos de este español de superioridad. Cuántos
compatriotas creerán que detener también inocentes es una práctica
generalizada en todo el mundo o que es preferible emplear el dinero público
en que las asociaciones feministas vivan bien y no en luchar contra la
violencia de género. El Presidente lo sabe, pero cualquier acción justa suya
le restaría votos. Cuánta gente toma partido no porque conozca cada caso
sino porque quiere defender a la mujer, haya pasado lo que haya pasado.
Cuántas Franciscas Granados pagadas por nosotros exhibirán como único
currículum laboral su aversión a media Humanidad. Cuántos seguirán haciendo
negocio ignorando que, de los 194 países del mundo, solamente uno practica
el feminismo ultra: España.
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