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(OT) Entrevista FRANCESCO ARCURI - Juana Rivas (Hilo de Forocoches)
(demasiado antiguo para responder)
Otro
2017-09-01 12:02:06 UTC
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Raw Message
https://m.forocoches.com/foro/showthread.php?t=5864372

Ming
Hoy 01:57
Francesco Arcuri: “Todos se han olvidado de mis hijos y son los que lo han
pasado peor”

La expareja de Juana Rivas, a quien ella denunció por malos tratos, explica
a EL PAÍS su versión del conflicto social y mediático desatado en el intento
por recuperar a sus hijos

Francesco Arcuri (Génova, 1966) se sienta en el banco de su cocina, pone las
manos encima de la mesa de madera y da por terminado su largo viaje. Él y
sus hijos llegaron la madrugada del jueves a Carloforte tras un periplo
emocional y geográfico que les obligó a pasar por la embajada italiana en
Madrid para obtener la documentación que, sorprendentemente, nunca se les
devolvió. Ha sido un mes y medio devastador para él y para su expareja,
Juana Rivas, que se marchó un año y medio antes con los pequeños, le
denunció por malos tratos y nunca más volvió. Pero sobre todo, para unos
niños de 11 y 3 años atrapados en una avalancha mediática y social sin
precedentes que ha corroído gravemente la intimidad de esta familia.

Son las seis de la tarde y se hace el silencio en el hostal rural que la
pareja regentó durante tres años en un paraje montañoso de Carloforte. Aquí
empezó todo. Un pequeño pueblo de la isla sarda de San Pietro, un ídilico
pero alejado entorno natural que pudo agudizar la sensación de Rivas de
encontrarse atrapada cuando las cosas se torcieron. Es el lugar, subraya
Arcuri -un tipo sosegado pero de ideas firmes- donde la ley dice que deben
vivir los pequeños y en el que deberá desarrollarse una futura custodia
compartida.

Daniel, el menor de los dos, corre por la casa con un guitarra y un teclado.
Su hermano mayor juega en esos momentos en casa de unos vecinos que se han
volcado en echar una mano en una complicada situación. Y puede que una parte
del viaje haya terminado. Pero fuera de la casa empiezan a apostarse cámaras
de televisión para robar las primeras imágenes de su regreso. Arcuri solo
acepta esta entrevista con EL PAÍS para explicar su versión de una historia
que tantas otras veces se hubiera resuelto de forma rutinaria en los
tribunales, pero en la que, esta vez, llegó incluso a opinar todo un
presidente del Gobierno.

P. ¿Cómo están los niños?

R. Bien. Al principio fue complicado, pero necesitan tiempo. Para ellos ha
sido también muy duro. Después de dos horas ya me decían que me querían. No
me han visto en un año y tres meses, y seguro que me echaban de menos. Pero
también debían estar enfadados por no verme.

P. ¿Por qué no fue antes a verlos, como le reprochaba ella?

R. Yo pensaba que esto iría más rápido. El convenio de La Haya dice que hay
que solucionarlo todo en seis semanas. En diciembre tenía una sentencia
favorable y supuse que lo resolvería. Pero se fue alargando y aquí estamos.

P. ¿Ha hablado con Juana durante este tiempo?

R. No, yo llamaba para hablar con los niños y desde noviembre no me dejaron
hacerlo.

P. ¿Por qué su caso ha alcanzado este nivel de enrevesamiento?

R. No lo sé. Es una separación regulada en el convenio de La Haya, donde se
dice que no se pueden llevar los niños a otro país sin la autorización de
los dos padres. Podía haber sido normal, los dos viviendo en casas
distintas, en un lugar en el que eran felices. Hay que preguntar a la madre.

P. Ella asegura que usted es un maltratador. Hay una denuncia en la Guardia
Civil en la que le imputa graves agresiones.

R. Todo es inventado.

R. No. En absoluto. Son cosas inventadas. Puedo imaginar los motivos... La
gente de su entorno le debió decir que era la única manera de justificar la
sustracción de los hijos. En la denuncia incluye el nombre de un vecino como
testigo que lo ha desmentido. Si la hubiese maltratado tenía que denunciarme
aquí, no dos meses después de llegar a España.

P. Ahora esa denuncia se tramitará en Italia.

R. Me enteré en marzo durante el procedimiento para la custodia. Nadie me ha
notificado nada oficialmente, yo creo que ya está archivado. No lo sé, nunca
he recibido nada ni me han llamado.

P. Usted dice que aceptó la condena de 2009 para poder ver a su hijo, pero
que nunca la golpeó. ¿Ahora se arrepiente?

R. Tengo que decir que no, porque gracias a eso tuvimos a mí otro hijo [en
ese momento coge en brazos al pequeño]. Pero jurídicamente fue una metedura
de pata. ¿Quién sabía que ocho años después pasaría esto? Mi abogado no lo
entendió, la estrategia era la contraria. El día que entré en el juzgado se
me ocurrió porque me dijeron que podría ver al niño de inmediato, quitar
tensión.

P. ¿Por qué llegaron a la situación de la discusión que le costó la condena?

R. El problema era su estilo de vida, yo siempre estaba solo con el niño. Si
no hubiéramos tenido el hijo me hubiera ido. Pero luego ella parecía que
había cambiado, me decía que valoraba otras cosas. Y bueno...

P. ¿Cómo vivió el mes y medio en Granada?

R. Fue una pesadilla, ver el intento de hacerme pasar por lo que no soy. No
podía tragar esa injusticia. Yo era el perjudicado y la imputada era otra
persona, pero parecía que era el culpable. Fui a recoger a mis niños, pero
todos los medios se tiraron contra mí. Pero debo decir que de 40 veces que
me pararon, solo una fue para insultarme y decirme eso de “Juana está en mi
casa”. Yo tengo un carácter reservado y lo paso mal con esas cosas.

P. Rajoy también intervino.

R. Creo que no sabía ni de lo que hablaba cuando se pronunció. Pero claro
que se politizó el caso. Pero si el tema era el de la visibilidad del
maltrato, aquí todos se olvidaron de mis hijos, que son los que lo han
pasado peor. De una persona pública hubiera esperado una intervención más
conciliadora, por el bien de los niños. De mi parte estaban las puertas
abiertas. Pero la asesoraron muy mal, creo.

P. ¿Se refiere a Paqui Granados?

R. La conocí hace seis años. Fuimos de vacaciones juntos a una acampada con
un grupo del Ayuntamiento de Maracena. El tema del viaje era los derechos de
las mujeres. Hablé mucho con ella, me dijo que tenía una educación muy
moderna, estaba encantada conmigo. Luego se debió de olvidar de que nos
conocíamos.

P. Le consta que Italia haya intervenido diplomáticamente.

R. Creo que sí. La Embajada siguió diariamente el caso [fuentes diplomáticas
confirman que sí hubo un interés de Italia por la cuestión, que coincidió
con la agilización del proceso].

P. Usted tiene de momento la custodia de los hijos. Pero tendrá que
someterse al control de los servicios sociales.

R. La puerta está abierta, pero ella no está aquí. El 31 de octubre tenemos
que ver el aspecto económico, cuánto dinero tiene que darme ella a mí. Pero
yo estoy preparado para ofrecer la custodia compartida, que es lo justo.

P. ¿No contempla volver a España para que estén ahí?

R. Los niños han vuelto al lugar donde viven, y la custodia compartida tiene
que ser aquí. Además, con todo lo que pasó en Granada, ¿cree que puedo
volver ahí? Yo no quiero quitarle a Juana a sus hijos ni que vaya a la
cárcel, aunque algunos en su entorno se lo merecerían. Esa gente que busca
visibilidad, al final ¿cree que la han ayudado? Se tendrán que enfrentar a
su conciencia para siempre. No les ha importado estropear mi vida y la vida
de los niños. Yo sigo enviando un mensaje de paz, pero no está en mi mano.


https://politica.elpais.com/politica...86_313306.html
GRUÑhONdaCBR
2017-09-01 16:26:22 UTC
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Raw Message
en artículo expuesto en la ñus por Gruñón en su peazo Pogüermá dijo con su
Post by Otro
https://m.forocoches.com/foro/showthread.php?t=5864372
Ming
Hoy 01:57
Francesco Arcuri: ³Todos se han olvidado de mis hijos y son los que lo han
pasado peor²
La expareja de Juana Rivas, a quien ella denunció por malos tratos, explica
a EL PAÍS su versión del conflicto social y mediático desatado en el intento
por recuperar a sus hijos
Francesco Arcuri (Génova, 1966) se sienta en el banco de su cocina, pone las
manos encima de la mesa de madera y da por terminado su largo viaje. Él y
sus hijos llegaron la madrugada del jueves a Carloforte tras un periplo
emocional y geográfico que les obligó a pasar por la embajada italiana en
Madrid para obtener la documentación que, sorprendentemente, nunca se les
devolvió. Ha sido un mes y medio devastador para él y para su expareja,
Juana Rivas, que se marchó un año y medio antes con los pequeños, le
denunció por malos tratos y nunca más volvió. Pero sobre todo, para unos
niños de 11 y 3 años atrapados en una avalancha mediática y social sin
precedentes que ha corroído gravemente la intimidad de esta familia.
Son las seis de la tarde y se hace el silencio en el hostal rural que la
pareja regentó durante tres años en un paraje montañoso de Carloforte. Aquí
empezó todo. Un pequeño pueblo de la isla sarda de San Pietro, un ídilico
pero alejado entorno natural que pudo agudizar la sensación de Rivas de
encontrarse atrapada cuando las cosas se torcieron. Es el lugar, subraya
Arcuri -un tipo sosegado pero de ideas firmes- donde la ley dice que deben
vivir los pequeños y en el que deberá desarrollarse una futura custodia
compartida.
Daniel, el menor de los dos, corre por la casa con un guitarra y un teclado.
Su hermano mayor juega en esos momentos en casa de unos vecinos que se han
volcado en echar una mano en una complicada situación. Y puede que una parte
del viaje haya terminado. Pero fuera de la casa empiezan a apostarse cámaras
de televisión para robar las primeras imágenes de su regreso. Arcuri solo
acepta esta entrevista con EL PAÍS para explicar su versión de una historia
que tantas otras veces se hubiera resuelto de forma rutinaria en los
tribunales, pero en la que, esta vez, llegó incluso a opinar todo un
presidente del Gobierno.
P. ¿Cómo están los niños?
R. Bien. Al principio fue complicado, pero necesitan tiempo. Para ellos ha
sido también muy duro. Después de dos horas ya me decían que me querían. No
me han visto en un año y tres meses, y seguro que me echaban de menos. Pero
también debían estar enfadados por no verme.
P. ¿Por qué no fue antes a verlos, como le reprochaba ella?
R. Yo pensaba que esto iría más rápido. El convenio de La Haya dice que hay
que solucionarlo todo en seis semanas. En diciembre tenía una sentencia
favorable y supuse que lo resolvería. Pero se fue alargando y aquí estamos.
P. ¿Ha hablado con Juana durante este tiempo?
R. No, yo llamaba para hablar con los niños y desde noviembre no me dejaron
hacerlo.
P. ¿Por qué su caso ha alcanzado este nivel de enrevesamiento?
R. No lo sé. Es una separación regulada en el convenio de La Haya, donde se
dice que no se pueden llevar los niños a otro país sin la autorización de
los dos padres. Podía haber sido normal, los dos viviendo en casas
distintas, en un lugar en el que eran felices. Hay que preguntar a la madre.
P. Ella asegura que usted es un maltratador. Hay una denuncia en la Guardia
Civil en la que le imputa graves agresiones.
R. Todo es inventado.
R. No. En absoluto. Son cosas inventadas. Puedo imaginar los motivos... La
gente de su entorno le debió decir que era la única manera de justificar la
sustracción de los hijos. En la denuncia incluye el nombre de un vecino como
testigo que lo ha desmentido. Si la hubiese maltratado tenía que denunciarme
aquí, no dos meses después de llegar a España.
P. Ahora esa denuncia se tramitará en Italia.
R. Me enteré en marzo durante el procedimiento para la custodia. Nadie me ha
notificado nada oficialmente, yo creo que ya está archivado. No lo sé, nunca
he recibido nada ni me han llamado.
P. Usted dice que aceptó la condena de 2009 para poder ver a su hijo, pero
que nunca la golpeó. ¿Ahora se arrepiente?
R. Tengo que decir que no, porque gracias a eso tuvimos a mí otro hijo [en
ese momento coge en brazos al pequeño]. Pero jurídicamente fue una metedura
de pata. ¿Quién sabía que ocho años después pasaría esto? Mi abogado no lo
entendió, la estrategia era la contraria. El día que entré en el juzgado se
me ocurrió porque me dijeron que podría ver al niño de inmediato, quitar
tensión.
P. ¿Por qué llegaron a la situación de la discusión que le costó la condena?
R. El problema era su estilo de vida, yo siempre estaba solo con el niño. Si
no hubiéramos tenido el hijo me hubiera ido. Pero luego ella parecía que
había cambiado, me decía que valoraba otras cosas. Y bueno...
P. ¿Cómo vivió el mes y medio en Granada?
R. Fue una pesadilla, ver el intento de hacerme pasar por lo que no soy. No
podía tragar esa injusticia. Yo era el perjudicado y la imputada era otra
persona, pero parecía que era el culpable. Fui a recoger a mis niños, pero
todos los medios se tiraron contra mí. Pero debo decir que de 40 veces que
me pararon, solo una fue para insultarme y decirme eso de ³Juana está en mi
casa². Yo tengo un carácter reservado y lo paso mal con esas cosas.
P. Rajoy también intervino.
R. Creo que no sabía ni de lo que hablaba cuando se pronunció. Pero claro
que se politizó el caso. Pero si el tema era el de la visibilidad del
maltrato, aquí todos se olvidaron de mis hijos, que son los que lo han
pasado peor. De una persona pública hubiera esperado una intervención más
conciliadora, por el bien de los niños. De mi parte estaban las puertas
abiertas. Pero la asesoraron muy mal, creo.
P. ¿Se refiere a Paqui Granados?
R. La conocí hace seis años. Fuimos de vacaciones juntos a una acampada con
un grupo del Ayuntamiento de Maracena. El tema del viaje era los derechos de
las mujeres. Hablé mucho con ella, me dijo que tenía una educación muy
moderna, estaba encantada conmigo. Luego se debió de olvidar de que nos
conocíamos.
P. Le consta que Italia haya intervenido diplomáticamente.
R. Creo que sí. La Embajada siguió diariamente el caso [fuentes diplomáticas
confirman que sí hubo un interés de Italia por la cuestión, que coincidió
con la agilización del proceso].
P. Usted tiene de momento la custodia de los hijos. Pero tendrá que
someterse al control de los servicios sociales.
R. La puerta está abierta, pero ella no está aquí. El 31 de octubre tenemos
que ver el aspecto económico, cuánto dinero tiene que darme ella a mí. Pero
yo estoy preparado para ofrecer la custodia compartida, que es lo justo.
P. ¿No contempla volver a España para que estén ahí?
R. Los niños han vuelto al lugar donde viven, y la custodia compartida tiene
que ser aquí. Además, con todo lo que pasó en Granada, ¿cree que puedo
volver ahí? Yo no quiero quitarle a Juana a sus hijos ni que vaya a la
cárcel, aunque algunos en su entorno se lo merecerían. Esa gente que busca
visibilidad, al final ¿cree que la han ayudado? Se tendrán que enfrentar a
su conciencia para siempre. No les ha importado estropear mi vida y la vida
de los niños. Yo sigo enviando un mensaje de paz, pero no está en mi mano.
https://politica.elpais.com/politica...86_313306.html
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