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La trágica Historia de un Iniciado
(demasiado antiguo para responder)
°illuminati°
2013-01-30 02:47:11 UTC
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La trágica Historia de un IniciadoHace justo 728 años en el Reino de
Aragón durante el Reinado de Alfonso III sucedió uno de esos hechos
olvidados, pero que dejarían marcado al inconsciente colectivo de los
Hierofantes, y la historia es el siguiente: Al Rey Alfonso fue que le
nació un hijo llamado Luis de Sicilia, a los que los libros de
historia apenas y hacen referencia, pero que no pasaría desapercibido
para todos. Luis de Sicilia apenas y nació se veía marcado con una
Luz, al cual muchos entendidos pensarían sería de esos seres humanos
que podrían cambiar el rumbo de la Humanidad, era de un saber, de un
entendimiento sorprendentes, apenas y el pudo pronunciar palabra, la
gente se sometía sus deseos, nadie podía apenas y contradecirle. Así
fue que creció, y se interesó tanto en los textos Alquímicos árabes,
que viajó al Reino de Granada a hacerse de ese extraño conocimiento,
lo mismo viajo a Toledo para conocer de la Cábala, nada le era difícil
de comprender. Muchos incluso pensaron que el Príncipe Luis de Sicilia
se convertiría en el Rey del Mundo, que unificaría los reinos
divididos del mundo en una sola creencia, unificando criterios y fue
el primero en decirles a sus allegados que había tierras habitadas por
personas casi imposibles de comprender, constructores de Pirámides
como las de Egipto y que en dos siglos más descendientes suyos
reinarían aquellas lejanas tierras. Lo que no pudo predecir el
Príncipe Luis fue su propio destino, su trágico destino, y es que
quizá muchos de los avatares de la vida no estén escritos, sino
solamente suceden por caprichos de algún designio cósmico poco
comprensible, para nosotros los mortales. Así fue que apenas tenía 18
años y sus conocimientos sobre ciencias ocultas eran increíbles, así
igual podía dominar lenguas como el castellano, el árabe, el galo y el
hebreo. Una mente privilegiada la del Príncipe Luis, los cielos
parecían haberle favorecido, pronto conoció a Lucilda una joven hija
de un mercader Veneciano, una chica pelirroja, de la que se enamoró.
La dicha del Príncipe Luis se incrementaba día a día, la gente de su
entorno le admiraba y le amaba, era caritativo, y gentes de diferentes
creencias lo tenía en alta estima. Pero, como siempre se advierte un
nubarrón en estas historias, a los 21 años le cruza uno de esos
pensamientos impropios, se dijo, yo podré dar con el Elixir de la
Eterna Juventud, mi vida se dijo el Príncipe Luis no puede marchitarse
y al final morir, mi dicha debe prolongarse al menos por 1000 años. Y
leyendo los pensamientos del Príncipe Luis el Demonio temeroso del
posible despertar del poder humano fue que se dijo, es momento de
utilizar mis prodigios y artes, la humanidad es parte de mi legado
divino; haré que el Príncipe Luis de con la fórmula y que conozca por
sí mismo las malas estrellas que le hagan llegar a la perdición
absoluta. El Demonio ideó enviar un emisario del infierno disfrazado
de Sabio Alquimista Árabe, y así fue, como si fuera casual el
encuentro el Príncipe Luis al ir de camino a Navarra topó con Ibn
Magrid el alquimista del infierno, Luis le vio y algo de dentro de él,
sintió gran temor como si algo le dijese ¡Cuidado! Nunca había sentido
tal emoción y no la pudo interpretar, pero pronto, su curiosidad le
atrapó al escucharle decirle prodigios y al punto de decirle que él
haber nacido incluso antes del Profeta Mahoma, pues conocía el Elixir
que transmutaba lo mortal en inmortal, pensó el Príncipe Luis este
pude ser un timador, pero no le pedía dinero, El Alquimista del
Infierno, sólo le dijo los astros me han enviado a ti Príncipe del
Mundo, el Sol quiere que vivas como Yo el elegido de la Inmortalidad,
el Alquimista del Infierno no era otro que Dantialian el Demonio de
las malas ciencias y le dijo: combina tales sales, mandrágora,
belladona, mercurios y azufres, pero pon gotas de tu sangre y la
sangre del corazón de tu amada Lucilda, el alma del Príncipe se
encogió dijo, sangre del corazón de mi amada, el demonio dijo sí,
directa del mismo corazón. El Príncipe, dudo un poco, pero hizo tal
cual la fórmula, y al beberla sintió un doloroso latir en su alma,
como sí hubiera perdido con es latir algo de sí, lo más valioso.
Pronto, el Príncipe Luis se hizo más sabio y poderoso, pero la gente
dejó de amarle, se volvió un tirano, su misma familia lo aborrecía, y
su mirada era fría cruel y maligna como la mirada de un reptil, era
ambicioso y ruin. No falto quien le enfrentará en duelos, sus heridas
en los duelos cicatrizaban en minutos, su alma dentro de sí se
sobrecogía, su alma divina solamente era testigo de la desgracia de lo
que hacia el Príncipe Luis. Pasó el tiempo y apenas y el príncipe
tenía 27 años y las cosas iban a peor, muchos aseguraban que por las
noches esté se convertía en una bestia imposible, con garras y piel de
reptil, violando doncellas, devorando infantes, bebiendo sangre de
hombres y bestias y dañando lugares sagrados. No faltaron quienes en
consenso sagrado, decidieran asesinarle, con contubernio intentaron e
intentaron ponerle fin a la vida del Príncipe sin éxito, el Joven era
Inmortal. Pero justo y cuando el Príncipe cumplía los 28 años, un rayo
cayó en su palacio produciendo un fuego consumía sus aposentos, él ya
había probado el fuego y era inmune a sus efectos, no intentó escapar,
retaba de nuevo al fuego, pero, como este fuego tenía su origen en un
celestial rayó su efecto si le dañó, pero no le mató, lo dejó con
llagas ulcerantes y profundas, imposibles aún para su maligna
hechicería de cuadrarle o regenerarle, el Príncipe Luis de Aragón
gritaba, al principio los lugareños no querían acercarse por temor a
sus hechizos. Poco a poco, los aldeanos vecinos del Palacio comenzaron
a aproximarse horrorizados por la escena, era irreconocible pero le
recocían por sus ojos, sus ojos antes amenazantes pedían piedad, el
gritaba de dolor, intentaron ponerle fin a su vida pero les fue
imposible, apenas y hundían una daga en su corazón su corazón
cicatrizaba, así tras muchos intentos, fue que decidieron enterrarle
en el sótano del palacio, un lugar lúgubre, mohoso y oscuro, le
enteraron ahí en vida, sellaron la puerta para no escuchar más sus
lamentos y así se olvidaron de él, todos sus enterradores fueron
muriendo, nadie más quiso saber, y el hecho fue olvidado, por todos,
pero no fue olvidado por nosotros los hierofantes. El Hermano Luis,
ese Príncipe Aragonés sigue ahí hasta el día de hoy, gritando,
maldiciendo, blasfemando, con los mismos dolores, así por más de 700
años, nada pone fin a su dolor, tiene hambre y sed desde entonces, su
mirada solamente distingue la oscuridad de la catacumba. El palacio
ahora esta derruido, apenas y se notan unas piedras sobre otras, pero
nuestro hermano que una vez fue una promesa de luz para el mundo está
ahí, enterrado en vida, recordando a su amada Lucilda y su pecado. De
cuando en cuando quien escribe esta historia se compadece de él y
viaja a través de las capas del espacio para llegar a humedecerle la
boca con agua de manantial y brindarla mi consuélelo, pero soy un ser
limitado y mis socorros son los de una alma ya vieja, el Príncipe Luis
un hermano nuestro un hermano al fin, si pones atención tú quien me
lee, podrás escuchar ahora sus lamentos, los lamentos de una alma
atrapada en un cuerpo atormentado. ¿Los escuchas? Yo se que sí, yo sé
que si los escuchas, son los lamentos de alguien que equivoco el
camino. Son los mismos lamentos de almas atrapadas ahora, en cárceles
de carne. Sé qué quisieras ayudar al hermano Luis de Aragón ahora, y
lo puedes hacer, algo de nosotros es parte del Príncipe Luis, y parte
del Príncipe es parte de nosotros, todo está conectado con todo, todos
somos parte del gran todo, y conforme como tu vayas a la Gran Luz,
Luis el Príncipe se acercará al final de su suplicio, así hasta llegar
al mismo paraíso. Tú eres de alguna forma parte de esa alma atrapada y
sofocada por el dolor.
Fraternalmente Vicente Alcoseri https://groups.google.com/group/secreto-masonico
s***@ja.com
2013-01-31 18:30:46 UTC
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Yo no. Aquí, cada uno que cargue con su Cruz.
Estas son cosas de los guías espirituales, seguro, siempre andan conspirando
para que carguemos con todos los pecados de la humanidad.

On Tue, 29 Jan 2013 18:47:11 -0800 (PST), °illuminati°
Post by °illuminati°
Tú eres de alguna forma parte de esa alma atrapada y
sofocada por el dolor.
a***@gmail.com
2018-12-11 03:40:18 UTC
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Post by °illuminati°
La trágica Historia de un IniciadoHace justo 728 años en el Reino de
Aragón durante el Reinado de Alfonso III sucedió uno de esos hechos
olvidados, pero que dejarían marcado al inconsciente colectivo de los
Hierofantes, y la historia es el siguiente: Al Rey Alfonso fue que le
nació un hijo llamado Luis de Sicilia, a los que los libros de
historia apenas y hacen referencia, pero que no pasaría desapercibido
para todos. Luis de Sicilia apenas y nació se veía marcado con una
Luz, al cual muchos entendidos pensarían sería de esos seres humanos
que podrían cambiar el rumbo de la Humanidad, era de un saber, de un
entendimiento sorprendentes, apenas y el pudo pronunciar palabra, la
gente se sometía sus deseos, nadie podía apenas y contradecirle. Así
fue que creció, y se interesó tanto en los textos Alquímicos árabes,
que viajó al Reino de Granada a hacerse de ese extraño conocimiento,
lo mismo viajo a Toledo para conocer de la Cábala, nada le era difícil
de comprender. Muchos incluso pensaron que el Príncipe Luis de Sicilia
se convertiría en el Rey del Mundo, que unificaría los reinos
divididos del mundo en una sola creencia, unificando criterios y fue
el primero en decirles a sus allegados que había tierras habitadas por
personas casi imposibles de comprender, constructores de Pirámides
como las de Egipto y que en dos siglos más descendientes suyos
reinarían aquellas lejanas tierras. Lo que no pudo predecir el
Príncipe Luis fue su propio destino, su trágico destino, y es que
quizá muchos de los avatares de la vida no estén escritos, sino
solamente suceden por caprichos de algún designio cósmico poco
comprensible, para nosotros los mortales. Así fue que apenas tenía 18
años y sus conocimientos sobre ciencias ocultas eran increíbles, así
igual podía dominar lenguas como el castellano, el árabe, el galo y el
hebreo. Una mente privilegiada la del Príncipe Luis, los cielos
parecían haberle favorecido, pronto conoció a Lucilda una joven hija
de un mercader Veneciano, una chica pelirroja, de la que se enamoró.
La dicha del Príncipe Luis se incrementaba día a día, la gente de su
entorno le admiraba y le amaba, era caritativo, y gentes de diferentes
creencias lo tenía en alta estima. Pero, como siempre se advierte un
nubarrón en estas historias, a los 21 años le cruza uno de esos
pensamientos impropios, se dijo, yo podré dar con el Elixir de la
Eterna Juventud, mi vida se dijo el Príncipe Luis no puede marchitarse
y al final morir, mi dicha debe prolongarse al menos por 1000 años. Y
leyendo los pensamientos del Príncipe Luis el Demonio temeroso del
posible despertar del poder humano fue que se dijo, es momento de
utilizar mis prodigios y artes, la humanidad es parte de mi legado
divino; haré que el Príncipe Luis de con la fórmula y que conozca por
sí mismo las malas estrellas que le hagan llegar a la perdición
absoluta. El Demonio ideó enviar un emisario del infierno disfrazado
de Sabio Alquimista Árabe, y así fue, como si fuera casual el
encuentro el Príncipe Luis al ir de camino a Navarra topó con Ibn
Magrid el alquimista del infierno, Luis le vio y algo de dentro de él,
sintió gran temor como si algo le dijese ¡Cuidado! Nunca había sentido
tal emoción y no la pudo interpretar, pero pronto, su curiosidad le
atrapó al escucharle decirle prodigios y al punto de decirle que él
haber nacido incluso antes del Profeta Mahoma, pues conocía el Elixir
que transmutaba lo mortal en inmortal, pensó el Príncipe Luis este
pude ser un timador, pero no le pedía dinero, El Alquimista del
Infierno, sólo le dijo los astros me han enviado a ti Príncipe del
Mundo, el Sol quiere que vivas como Yo el elegido de la Inmortalidad,
el Alquimista del Infierno no era otro que Dantialian el Demonio de
las malas ciencias y le dijo: combina tales sales, mandrágora,
belladona, mercurios y azufres, pero pon gotas de tu sangre y la
sangre del corazón de tu amada Lucilda, el alma del Príncipe se
encogió dijo, sangre del corazón de mi amada, el demonio dijo sí,
directa del mismo corazón. El Príncipe, dudo un poco, pero hizo tal
cual la fórmula, y al beberla sintió un doloroso latir en su alma,
como sí hubiera perdido con es latir algo de sí, lo más valioso.
Pronto, el Príncipe Luis se hizo más sabio y poderoso, pero la gente
dejó de amarle, se volvió un tirano, su misma familia lo aborrecía, y
su mirada era fría cruel y maligna como la mirada de un reptil, era
ambicioso y ruin. No falto quien le enfrentará en duelos, sus heridas
en los duelos cicatrizaban en minutos, su alma dentro de sí se
sobrecogía, su alma divina solamente era testigo de la desgracia de lo
que hacia el Príncipe Luis. Pasó el tiempo y apenas y el príncipe
tenía 27 años y las cosas iban a peor, muchos aseguraban que por las
noches esté se convertía en una bestia imposible, con garras y piel de
reptil, violando doncellas, devorando infantes, bebiendo sangre de
hombres y bestias y dañando lugares sagrados. No faltaron quienes en
consenso sagrado, decidieran asesinarle, con contubernio intentaron e
intentaron ponerle fin a la vida del Príncipe sin éxito, el Joven era
Inmortal. Pero justo y cuando el Príncipe cumplía los 28 años, un rayo
cayó en su palacio produciendo un fuego consumía sus aposentos, él ya
había probado el fuego y era inmune a sus efectos, no intentó escapar,
retaba de nuevo al fuego, pero, como este fuego tenía su origen en un
celestial rayó su efecto si le dañó, pero no le mató, lo dejó con
llagas ulcerantes y profundas, imposibles aún para su maligna
hechicería de cuadrarle o regenerarle, el Príncipe Luis de Aragón
gritaba, al principio los lugareños no querían acercarse por temor a
sus hechizos. Poco a poco, los aldeanos vecinos del Palacio comenzaron
a aproximarse horrorizados por la escena, era irreconocible pero le
recocían por sus ojos, sus ojos antes amenazantes pedían piedad, el
gritaba de dolor, intentaron ponerle fin a su vida pero les fue
imposible, apenas y hundían una daga en su corazón su corazón
cicatrizaba, así tras muchos intentos, fue que decidieron enterrarle
en el sótano del palacio, un lugar lúgubre, mohoso y oscuro, le
enteraron ahí en vida, sellaron la puerta para no escuchar más sus
lamentos y así se olvidaron de él, todos sus enterradores fueron
muriendo, nadie más quiso saber, y el hecho fue olvidado, por todos,
pero no fue olvidado por nosotros los hierofantes. El Hermano Luis,
ese Príncipe Aragonés sigue ahí hasta el día de hoy, gritando,
maldiciendo, blasfemando, con los mismos dolores, así por más de 700
años, nada pone fin a su dolor, tiene hambre y sed desde entonces, su
mirada solamente distingue la oscuridad de la catacumba. El palacio
ahora esta derruido, apenas y se notan unas piedras sobre otras, pero
nuestro hermano que una vez fue una promesa de luz para el mundo está
ahí, enterrado en vida, recordando a su amada Lucilda y su pecado. De
cuando en cuando quien escribe esta historia se compadece de él y
viaja a través de las capas del espacio para llegar a humedecerle la
boca con agua de manantial y brindarla mi consuélelo, pero soy un ser
limitado y mis socorros son los de una alma ya vieja, el Príncipe Luis
un hermano nuestro un hermano al fin, si pones atención tú quien me
lee, podrás escuchar ahora sus lamentos, los lamentos de una alma
atrapada en un cuerpo atormentado. ¿Los escuchas? Yo se que sí, yo sé
que si los escuchas, son los lamentos de alguien que equivoco el
camino. Son los mismos lamentos de almas atrapadas ahora, en cárceles
de carne. Sé qué quisieras ayudar al hermano Luis de Aragón ahora, y
lo puedes hacer, algo de nosotros es parte del Príncipe Luis, y parte
del Príncipe es parte de nosotros, todo está conectado con todo, todos
somos parte del gran todo, y conforme como tu vayas a la Gran Luz,
Luis el Príncipe se acercará al final de su suplicio, así hasta llegar
al mismo paraíso. Tú eres de alguna forma parte de esa alma atrapada y
sofocada por el dolor.
Fraternalmente Vicente Alcoseri https://groups.google.com/group/secreto-masonico
¿Qué es la Iniciación Masónica?

La Iniciación es el nombre dado a la acción que nos ofrece la
oportunidad de expansión de la consciencia por medio de la libre
aceptación de las enseñanzas Augustas de la Orden Masónica. El
sendero Iniciático es el procedimiento que conduce a un nuevo estado
consciente, moral y material, en la cual se inicia o empieza una nueva
forma de ser y vivir. La idea que tienen los profanos sobre la
iniciación, es que ésta, no es más que una ceremonia que le
convertiría en un miembro de una sociedad secreta, cosa que puede
obtenerse fácilmente pagando cierto precio o suma de dinero. Pero la
iniciación masónica es algo más que simplemente eso. Cuando un
individuo se ha esforzado en vivir la vida iniciática, y sé a
decidido a no simplemente buscar, sino a encontrar una forma de
purificación interna por medio de esfuerzos conscientes, emite una
frecuencia que alguien sintoniza en el mundo invisible y acumulando un
magnetismo que le hace atraerse hacia sí mismo vibraciones de muy alta
frecuencia. En su momento alcanza un punto donde sublima ciertos
elementos en su propio interno ser, luego es necesario dar cauce a
ese poder. Entonces en su vida aparece un instructor o instructores
que le muestran el poder que ha construido, seguramente de forma
inconsciente en la mayoría de los casos y por esto debe ser instruido.
Debe entenderse claramente que no es solamente la ceremonia la que
puede dar al candidato los poderes que la iniciación le enseñará a
usar; así como el conectar a la electricidad un aparato televisor, no
da la garantía de que encienda, si el aparato este dañado, y luego que
enciende tampoco es garantía de que sintonice algún canal, y así las
cosas, son varios elementos que se deben conjugar para que se tenga
éxito pleno. La ceremonia masónica de la iniciación no tendría valor
alguno, salvo como culminación de varios elementos perfectamente
llevados a cabo por incluso años de vida masónica. De manera, que, es
evidente que la iniciación masónica es el resultado inevitable del
esfuerzo y del mérito de la persona. Nunca se vende por dinero, si
bien no faltan charlatanes sin escrúpulos que ofrezcan iniciar a
cualquiera y dar grados incluso por Internet. Ni faltan tampoco muchos
deshonestos que esperan adquirir un poder siniestro sobre sus
semejantes mediante el ingreso a la masonería. El resultado en
conjunto de la iniciación masónica es dar al aspirante, la oportunidad
de espiritualizarse y desarrollar sus facultades y poderes en corto
tiempo por medio de dedicación y esmero, con la que adquirirán una
expansión formidable de su consciencia, pero todo esto para bien de la
humanidad. El candidato para obtener la Gran Luz Masónica,
generalmente esta inconsciente de que es candidato a iniciarse, y vive
la vida honestamente, hasta que un buen día aparece en su vida la
oportunidad de ser iniciado masón. La tarea de Nosotros la masonería
es mostrar al candidato sus facultades latentes, los poderes
adormecidos y lo invita a ser bueno con sus semejantes y a usar su Luz
para iluminar a la humanidad; le explicamos y demostramos por primera
vez como puede despertar esas energías.

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