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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler
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NapeLux
2009-05-30 02:10:52 UTC
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La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler
El propósito real de la magia ritual es la transformación de la
Psique, a esto Adolf Hitler ya
había traspasado el umbral de la experiencia en magia durante sus
años
de formación en Viena, en los que
no sólo alcanzó niveles superiores de consciencia, sino que también
atravesó el velo de los sentidos para
comulgar con el Anti espíritu asociado a la Lanza de Longino. Y aun
más, mientras yacía cegado por los
efectos del gas mostaza, en un estado de trance forzado, en el
Hospital de Pasewalk, en noviembre de
1918, se había dado cuenta de inmediato de la existencia de
correspondencias entre el universo y los
instrumentos de los procesos físicos y psíquicos de su cuerpo. En un
sendero de auto-iniciación, ya había
convertido los postulados de los magos del tres al cuarto en una
experiencia crucial e inmediata.
La forma de magia ritual a través de la cual Dietrich Eckart siguió
iniciando a Adolf Hitler se parecía, y en
parte se derivaba de ella, a la horrible magia sexual de francmasón
Aleister Crowley.
La logia de Aleister Crowley, el Astrun Argentinium, era el producto
final de un corto y muy dudoso
renacimiento de la magia astrológica y ceremonial que tenía lugar en
Inglaterra de la segunda mitad del
siglo XIX.
Los orígenes del asombroso resurgimiento de la magia medieval en
medio
de las capas más altas de la
sociedad victoriana se remontan a un francmasón llamado Robert
Wentworth Little, que fundó la Societas
Rosicruciana en 1865. Su razón para incorporar la antigua tradición
rosacruciana y nuevos rituales a la
francmasonería había sido la de dar un nuevo impulso a los ritos que
durante tanto tiempo habían perdido
su significado original y su vigor en una maraña de simbolismo
muerto.
Pero lo que Little no había previsto
era que algunos miembros de esta logia crearían más tarde movimientos
subversivos que se apartaban por
completo de las más elevadas tradiciones morales de la
francmasonería.
Uno de estos movimientos era el
Alba Dorada, del cual los nazis extraerían indirectamente la
inspiración demoníaca para su especial
combinación de ocultismo.
Alba Dorada fue fundada en circunstancias muy misteriosas, y hasta la
fecha circulan distintas versiones
sobre su origen. Sólo una cosa es bien segura; nació gracias al
hallazgo aparentemente casual de unos
documentos procedentes de una fuente de Nuremberg, que contenían
rituales de iniciación hasta hoy
desconocidos.
En las filas de sus Cinco Templos situados en Inglaterra y en París,
militaban personalidades destacadas,
tales como el Premio Nóbel W. B. Yeats, Florence Farr, director del
teatro Abbey y amigo íntimo de Bernard
Shaw, y sir Gerald Kelly, presidente de la Royal Academy55.
El Alba Dorada se enfrentó a una grave crisis en 1892. La Orden había
obtenido su cédula original y los
rituales para los primeros cinco grados de una logia afín en
Alemania,
con la que mantenía abundante
correspondencia. Sin embargo, ni un solo miembro de Alba Dorada había
visitado jamás la logia alemana ni
conocía a ninguno de sus miembros. Los entusiastas magos incipientes
ya pisaban terreno peligroso. Cundió
la consternación cuando la logia de Nuremberg se negó a entregar los
cuatro grados de ascenso de los
adeptos, los cuales conducían directamente a la comunicación con las
jerarquías de inteligencias superiores.
Tal vez Alba Dorada hubiera tenido un final tranquilo y poco
dramático
si un cierto Samuel Liddell
Mathers no se hubiera ofrecido a acudir en ayuda de los otros magos
en
apuros. En una reunión general de
la logia, anunció que él mismo había establecido contacto con los
Poderes, que se le habían presentado con
los grados y los rituales requeridos del Segundo Orden. Sin embargo,
él no se había comunicado con las
jerarquías celestiales, sino con una jerarquía de Superhombres...,
los
«jefes secretos del Tercer Orden».
Mathers, hijo de un empleado londinense, se había construido con su
educación de escuela privada una
sólida reputación como estudioso de las materias ocultistas. Sin
embargo, a pesar de su inteligencia
privilegiada y un profundo conocimiento del ocultismo, nunca había
sido del agrado de los demás miembros
de la Sociedad. A pesar de que tenía dones espirituales
indiscutibles,
sus colegas se preguntaban ahora si se
podía confiar en él en un asunto de tan vital importancia. Pero
cuando
se sometió a votación su
ofrecimiento, sus nuevos rituales y su autenticidad fueron aprobados
por la inmensa mayoría de los
presentes.
Como la mayor parte de los miembros de la logia, Mathers había
recibido una gran influencia de la
Doctrina Secreta de Madame Blavatsky. Y en particular, de sus
descripciones de «los poderosos guardianes
de los misterios eternos, la gran logia blanca de los adeptos
supremos». Y estos adeptos supremos, que,
según se creía, trabajaban en la sombra, detrás de los escenarios
cambiantes de la historia, habían sido, al
parecer, los «Superhombres» con los que Mathers había estado en
contacto. Sin embargo, si consideramos
sus descripciones personales de estos «Superhombres», encontramos una
similitud notable con el intrépido
y cruel espíritu que Adolf Hitler contempló mientras se encontraba
frente a la Lanza del Destino.
«Por lo que respecta a los jefes secretos de la orden, a quienes hago
referencia y de
quienes he recibido la sabiduría del Segundo Orden, que ya os he
comunicado, no os puedo
decir nada», dijo Mathers.
«Ni siquiera conozco sus nombres terrenales, y en raras ocasiones los
he visto en sus
cuerpos físicos... Mis encuentros con ellos me han mostrado lo
difícil
que es para un mortal,
por muy avanzado que esté, soportar su presencia... No quiero decir
que durante mis pocos
encuentros con ellos haya experimentado los mismos sentimientos de
intensa depresión
física que acompaña a la pérdida de magnetismo; al contrario, la
sensación era la de estar
en contacto con una fuerza tan terrible que sólo puedo comparar con
lo
que usualmente
experimenta una persona a la que un relámpago cae muy cerca durante
una violenta
tormenta; esto unido a una dificultad respiratoria parecida al efecto
estrangulador del éter.
Debido a mi práctica en el trabajo ocultista, no puedo concebir que
un
iniciado mucho
menos avanzado sea capaz de soportar una tensión de tal magnitud, ni
aun durante unos
minutos, sin que le sobrevenga la muerte..., la postración nerviosa
después de cada
encuentro es terrible y va acompañada de sudores fríos y hemorragias
de la nariz, la boca y
los oídos.»
Más tarde, Mathers se convirtió en el patrón de uno de los «magos
negros» más infames del siglo XX:
Aleister Crowley.
Crowley oyó hablar por primera vez de Alba Dorada cuando era
estudiante en Cambridge. Se unió a la
Orden en 1898. Su progreso por los grados preliminares fue seguro y
rápido, pero se le negó la entrada en
el grado de los adeptos a causa de su dudosa reputación. Y cuando
Mathers, que se apresuró a detener el
potencial de Crowley como maestro adepto, le iniciaba en el templo de
París, se produjeron las erupciones
que provocaron la disolución de Alba Dorada.
Cuando Aleister Crowley fundó su propia logia, el Astrum Argentinum,
pasó rápidamente por las técnicas
de aficionado del culto y se dedicó en serio a la práctica efectiva
de
la magia negra, de una forma nueva por
completo. En comparación con Crowley, puede decirse que todos los
miembros de Alba Dorada no eran más
que muñecas durmientes jugando a las charadas ceremoniales.
Crowley encontró de forma gradual el camino hacia el tipo de magia
negra practicada por Klingsor mil
años antes. Sus estudios se concentraban en todas las formas del
iluminismo sexual y, hacia 1912, había
alcanzado el Noveno Grado de una falsa y clandestina logia de Berlín,
«Ordo Templi Orientis», que se
ocupaba tan sólo de la magia sexual.
Ascendiendo a través de la magia autosexual, una forma de
masturbación
mágica, llegó a los grados más
altos, en los que el acto sexual se convertía en el punto central de
la ceremonia, en el que los participantes
tomaban el «elixir de la vida», extraído de la mezcla de las
secreciones masculinas y femeninas56.
En la época que Crowley había pasado en la «Abadía de Thelema» (La
abadía de Thule), en Sicilia, se
había implicado en prácticas sexuales todavía más perversas y sádicas
en grado sumo. Sus ritos incluían
ahora sacrificios animales, orgías heterosexuales, flagelaciones
cruentas, sodomía, ya que había descubierto
que los excesos en los rituales más sádicos despertaban la visión
penetrante hacia los instrumentos de las
inteligencias malvadas, y además invocaba poderes mágicos
fenomenales.
Estaba siguiendo los pasos de
Landulf II de Capua, el Klingsor del Antigrial «que dominaba todos
los
espíritus, tanto los buenos como los
malos», desde su castillo de Merveille. Y en una visita nocturna al
castillo de Klingsor en Kalot Embolot,
Crowley había invocado al Anticristo para que se manifestara, a la
Bestia de la Revelación invocada por Ernst
Pretzsche y Guido von Lizt en Viena, el mismo espíritu apocalíptico
que se había aparecido a Dietrich Eckart
y Alfred Rosenberg en las sesiones espiritistas del Grupo Thule, en
Munich.
Richard Wagner ha descrito la escena en la que Klingsor, rodeado de
seductoras doncellas de flores en
su jardín mágico, llevaba a cabo los rituales de magia astrológica,
los cuales eran la fuente de todo su
poder.
En una visita a Sicilia, Dietrich Eckart había buscado el lugar en el
que se encontraba el castillo de
Klingsor, el cual Wolfram von Eschenbach llama Kalot Embolot, y que
en
otras sagas del Grial recibe el
nombre de Chateau de Merveille (Castillo de los Milagros).
En la cima de Monte Castello, en el sudoeste de Sicilia, descubrió el
Templo de Erix, en el que la
Sacerdotisa de la Antigüedad había sido una vez la guardiana del
Oráculo de Venus, la Diosa del Amor. Y
Eckart identificó este lugar en las profundidades de la montaña como
Qal’at al-Bellut, la Fortaleza de los
Robles, que había sido atacada y capturada en el año 840 por las
tropas de Abu-l’Kal-Aghab-ibn-Ibrahim, el
sultán árabe que conquistó Palermo e instauró el islamismo africano
por toda la isla.
Según el cronista medieval Echempertus, éste era el lugar en el que
Landulf II se había refugiado cuando
se había descubierto su relación con el Islam. Allí, consumido por la
amargura, después de la castración por
parte del marido y de los hermanos de una aristócrata a la que había
violado, Landulf llevaba a cabo los
rituales satánicos de la magia de las estrellas árabes, lo cual
aterrorizó a todo el sur de Europa y cambió el
curso de la historia en el siglo IX.
No cabe duda que Dietrich Eckart había realizado un detallado estudio
de la similitud entre la magia
sexual de Crowley y la «magia astrológica» de Landulf II. A pesar de
que la potente y efectiva magia de
Crowley invocaba a muchos malos espíritus y dejaba poderosas fuerzas
bajo su mando, todos los seres
humanos que participaban en estos rituales resultaban ilesos. Es
decir, no se producían víctimas inocentes y
que estuvieran allí en contra de su voluntad. La magia de Landulf II,
en cambio, incluía sacrificios humanos.
Si las leyendas que proceden de estos oscuros siglos de la historia
europea son ciertas, estos rituales
practicados en Kalot Embolot incluían terribles torturas, tales como
abrir en canal el estómago de las
víctimas del sacrificio, y tirar lentamente de sus entrañas,
introducir estacas en los orificios de su cuerpo
antes de desentrañarlos, así como invocar a los espíritus de la
Oscuridad (íncubo), para violar a jóvenes
vírgenes apartadas de sus familias.
La naturaleza de cada uno de los espeluznantes rituales estaba
determinada por el grado jerárquico de
los espíritus satánicos invocados, y se colocaban los
correspondientes
símbolos y signos astrológicos en
consecuencia. Con estos medios tan viles, el Klingsor del siglo IX
abría los centros de los cuerpos astrales de
sus propios neófitos a una visión del macrocosmos, y les daba poder
sobre todas las esferas de espíritus
elementales que habitan entre el cielo y la tierra.
Es un hecho bien conocido que la Thule Gesellschat era, entre otras
muchas cosas, una «Sociedad de
Asesinos». Que el Grupo Thule celebraba sus propios juicios secretos,
en los que muchas personas inocentes
eran juzgadas y condenadas, también es un hecho bien documentado. Las
autoridades policiales también
conocían de sobra sus actividades, ya que algunos oficiales de alta
graduación eran, en aquella época,
thulistas o miembros de algún grupo afín. Por ejemplo, Pohner, el
jefe
de la policía de Munich, era miembro
del círculo interior de Eckart. El profesor Allan Bullock ha citado
la
famosa réplica de Pohner, cuando fue
interrogado acerca de la existencia de bandas de asesinos políticos
en
Baviera: «Sí, ¡pero no las
suficientes!». También conocían estos asesinatos y eran totalmente
reacios a resolver los casos y detener a
los culpables, el ayudante del jefe de policía, William Frick, que
más
tarde sería el Ministro del Interior, y por
un tiempo, superior inmediato de Heinrich Himmler, así como el
Ministro de Justicia bávaro, Franz Gürtner,
que fue recompensado por su cooperación con los nazis con el cargo de
Ministro de Justicia del Tercer
Reich.
Aparte de los 300 o más asesinatos políticos perpetrados entre 1919 y
1923, había también un gran
número de personas cuya desaparición en extrañas circunstancias había
sido denunciada. Y entre estas
personas, la mayoría de las cuales eran judíos o comunistas, debemos
buscar a las víctimas de los sacrificios
que fueron asesinadas en los rituales de «magia astrológica»,
llevados
a cabo por Dietrich Eckart y el círculo
interior de la Thule Gesellschaft.
A pesar de que se han publicado algunos libros que sugerían que estos
rituales tenían lugar, no existe
evidencia circunstancial alguna que pruebe que en estos rituales
mágicos fueran torturadas y asesinadas
personas indefensas. Sin embargo, existen pruebas de otra índole,
procedentes de un círculo secreto de
iniciados del Grial, que eran capaces de contemplar estos rituales en
una forma superior de consciencia, la
cual los ocultistas conocen como proyección astral.
El líder de estos adeptos, como explicaremos con detalle más
adelante,
era un tal doctor Rudolf Steiner,
el adepto cristiano con la iniciación más elevada de Europa57. Y fue
de uno de sus colaboradores más
directos, el doctor Walter Johannes Stein, de quien oí por primera
vez
una descripción de las atrocidades
que se cometían como parte integrante de la magia ritual, en la que
Dietrich Eckart abrió los centros de
Adolf Hitler a fin de darle una visión de los Poderes y un medio de
comunicación con los mismos. No los
repetiremos aquí, baste decir que eran increíblemente sádicos y
espeluznantes. De hecho, eran mucho más
espantosos que el tratamiento dado al grupo que intentó más tarde
asesinar a Hitler, y cuyos miembros
acabaron sus vidas ahorcados lentamente con cuerdas de piano atadas a
ganchos de carnicero, en un
matadero de Berlín.
Hermann Rauschning, el Gauleiter nazi que desertó a occidente, fue
quien vio con más detalle a Adolf
Hitler como el Klingsor del siglo XX:
Ante todo, Hitler es el miasma pestilente de la sexualidad furtiva,
antinatural, que inunda
y pudre la atmósfera a su alrededor, como una emanación repugnante.
Nada a su alrededor
es lineal. Relaciones subrepticias, sustitutos y símbolos, falsos
sentimientos y lujuria
escondida. Nada en torno a este hombre es natural y auténtico, nada
tiene la claridad de un
instinto natural. « Oh, si Hitler supiera lo bien que sienta tener a
una chica fresca y
natural», dijo Forster, otro de los Gauleiter de Hitler58 .
Rauschning ha descrito su primera visita para ver a Hitler en la
aguilera de su montaña, Barbarroja, y lo
que allí encontró. Después de caminar a través de una garganta rocosa
y subir unos cuantos cientos de
metros en un elevador, entró en un edificio de paredes de cristal,
protegido por la selva nevada de las
montañas de Baviera. Pero cuando entró en el santuario de Hitler se
enfrentó de inmediato con una
monstruosa incógnita que le dejaría estupefacto y horrorizado.
Allí, encima del mundo, fuera del alcance de cualquier mortal, Hitler
se sentaba en su trono
«contemplando la eternidad y desafiándola». Pero de las paredes de
aquel lugar, en el que Hitler soñaba
con dominar el mundo, convulso por el paroxismo del odio y al borde
de
la locura, colgaban cuadros de
desnudos obscenos, cuadros sin intención artística ni encanto, que
sólo estaban destinados a ilustrar las
desviaciones sexuales más perversas.
Aparte de Rauschning, ninguno de los demás biógrafos de Hitler ha
percibido que la perversión sexual se
convirtió en el punto central de su vida. Se ocupan del tema de un
modo fragmentado, con titulares como: «
¿Era impotente Hitler?» o «La actitud de Hitler hacia las mujeres».
No
comprenden que el corazón de toda
su existencia era una monstruosa perversión sexual, la motivación
detrás de cada acto a través del cual se
tomaba una sádica venganza contra la humanidad.
Wolfram von Eschenbach describe en Parsifal (libro VIII), cómo la
castración de Klingsor, cuando aún era
un hombre joven, le condujo a una perversión sexual parecida y a un
odio tan amargo por la humanidad y a
un deseo de venganza a través de la adquisición de poderes mágicos:
Jamás un joven ha llegado a la ancianidad con tanto honor. Señor, sus
maravillas están
aquí, pero son pequeñas en comparación con las poderosas maravillas
que tiene aún en
muchas tierras... Os diré cómo es; se ha vuelto amargo con mucha
gente. Su tierra se llama
Terra di Labur, y él desciende de uno que también aprendió a obrar
milagros, como Virgilio
de Nápoles.
«Os contaré la historia de Klingsor. Su capital era Capua. Tomó el
camino hacia la fama y
no se fue sin recompensa. Klingsor, el duque, estaba en boca de
todos,
tanto hombres
como mujeres, hasta que cayó en desgracia. Sicilia tiene un noble rey
llamado Ibert, e Iblis
era su mujer, la mujer más amante jamás salida del seno de una madre.
Klingsor la sirvió
hasta que ella le recompensó con amor. Por esto el rey le quitó su
honor. Si os tengo que
contar este secreto, debo pediros perdón, porque no está bien que yo
diga tales cosas. Un
corte de cuchillo, y Klingsor se convirtió en un eunuco.»
Y aún le contó más. «En el famoso castillo de Kalot Embolot, se
convirtió en el
hazmerreír del mundo. El rey encontró a su esposa durmiendo en brazos
de Klingsor. Si
encontró allí un lecho caliente, tuvo que pagar un alto precio, ya
que
por mano del rey se
convirtió en un hombre que era suave entre las piernas. Le golpeó de
tal modo que ya
nunca podrá dar placer a mujer alguna. Pero aquello significó
sufrimientos para muchas
personas.
»La magia no se inventó en el país de Persia, sino en una ciudad
llamada Persida.
Klingsor viajó a aquel lugar, y de allí trajo el arte mágico de hacer
cualquier cosa que desee.
A causa de la vergüenza inflingida a su cuerpo ya nunca mostró buena
voluntad hacia nadie,
ni hombre ni mujer, y cuando puede robarles algo que les causa gozo,
especialmente a
aquellos que son honrados y respetados, eso hace bien a su corazón.»
No cabe duda que Adolf Hitler era tan impotente como Klingsor, el
hombre que «era suave entre las
piernas», ya que también él era incapaz de alcanzar el orgasmo a
través de las relaciones sexuales
normales. A pesar de que Adolf Hitler sólo tenía un testículo,
circunstancia que el doctor Stein advirtió en
una ocasión en la que se bañaban en el Danubio, y que más tarde fue
confirmada por las autoridades
médicas rusas al examinar el cuerpo carbonizado de Hitler delante del
Bunker de Berlín en 1945, no hay
razón alguna para pensar que no sufriese alguna capacidad orgánica
para mantener relaciones sexuales
normales.
Antes bien, su impotencia tenía profundos fundamentos psicológicos.
Sólo conocía la plenitud sexual a
través de los extremos del sadismo y del masoquismo, sólo obtenía
placer inflingiendo dolor a otros o
inflingiéndoselo a sí mismo. En sus años de formación en Viena, le
vemos soñando con su amor de Linz, con
quien nunca intentó establecer una relación normal. Y en contraste
con
estas masturbaciones irreales, iba en
secreto al barrio chino de la ciudad para que le atara y le azotara
cualquier prostituta dispuesta a ganarse
un par de miserables hellers.
Se afirma que hubo un tiempo en el que Adolf Hitler estaba realmente
enamorado de su sobrina, Geli
Raubal, a la que trajo de Viena a vivir con él en Villa Wachenfeld,
en
el Obersalzberg, sobre Berchtsgaden.
Pero ¿puede llamarse a eso amor, si sus atenciones la llevaron
finalmente a una muerte trágica?
Después de seis meses, en los que sus relaciones parecían evolucionar
de forma armoniosa, Hitler la
instaló en un lujoso piso de la Prinzregentenstrasse, de Munich,
donde
empezó una relación más íntima, a la
que siguió la ruptura casi inmediata.

http://groups.google.com/group/SECRETO-MASONICO
d***@gmail.com
2009-05-31 18:30:59 UTC
Permalink
Nos dice usted en su post:
"Adolf Hitler ya había traspasado el umbral de la experiencia en magia
durante sus años de formación en Viena, en los que no sólo alcanzó
niveles superiores de consciencia, sino que también atravesó el velo
de los sentidos para comulgar con el Anti espíritu asociado a la Lanza
de Longino."

Pues mire, joven, me temo que al antiespíritu este debía de fallarle
el GPS, porque no supo orientar muy bien al amigo Hitler. Sobre los
estados de conciencia superiores... ¿qué quiere que le diga? Lo mismo
con un estado de conciencia más normal, como, por ejemplo, el de todos
los generales que le aconsejaron no hacer las cosas cómo las hizo (¿le
suena a usted Stalingrado?) el hombre no habría salido tan mal parado
y no se habría derrotado solo. Porque eso, y no otra cosa, fue lo que
pasó. Que tomó decisiones militares con eso que usted y yo solemos
utilizar para deshacernos de la carga extra, y terminó pasando lo que
tenía que pasar; que los rusos le dieron a su ejercito para el pelo en
la nieve y lo dejaron para carta de ajuste. Lo mismo en la Lanza esa
estaba escondido Napoleón, que ya hizo en su día la misma cagada,
también desoyendo a militares con un estado de conciencia más normal
y, oiga, por qué no decirlo, más prudente.

Y es que cada cosa tiene su momento, y el abracadabra no iba a ser
menos.

_n0ne_
coppelius
2009-05-31 19:35:44 UTC
Permalink
Post by d***@gmail.com
"Adolf Hitler ya había traspasado el umbral de la experiencia en magia
durante sus años de formación en Viena, en los que no sólo alcanzó
niveles superiores de consciencia, sino que también atravesó el velo
de los sentidos para comulgar con el Anti espíritu asociado a la Lanza
de Longino."
Me parece que hay mucha fantasía en lo que cuenta Napelux, aunque resulta
difícil ofrecer datos en contra. Hitler no estaba demasiado involucrado en
magia y menos en su época de Viena, en todo caso tuvo contactos con la Thule
en Berlín mucho más tarde, influenciado por Goebbels, Hess o Ernst
Hanfstaengl --que fue quien le presentó al escritor HH Ewers, el mismo
Hanfstaengl es dueño de una biografía "bigger than life"

El "abracadabra" está detrás de muchas decisiones militares, no sólo de los
nazis; los vikingos consultaban las runas, los generales chinos y creo que
también japoneses el i-ching, incluso en época reciente... Napoleón tenía su
abracadabra particular, su propio ego; ahora puede que no haya magos detrás
de esas decisiones, sino algo peor, delegados de grandes consejos de
administración de empresas...
a***@gmail.com
2018-12-11 03:10:02 UTC
Permalink
https://www.facebook.com/groups/masoneria666/


Un Distinguido Hermano Visitador
Era una noche lluviosa de Marzo de 2012, era una noche de sesión en una antigua logia de un poblado del Noreste de México, luego de las 8:00 PM, los hermanos se reunían como era costumbre. Así, algunos vestían la Logia, otros revisaban la correspondencia, algunos otros limpiaban la letrina, otros más preparaban los alimentos que servirían de cena ágape luego de la Tenida. Todos hacían las labores propias previas a una cesión masónica mientras conversaban amenamente.
Justo un minuto antes de comenzar los trabajos propios de los masones arreció la lluvia, luego el aire tempestuoso, a tal punto que la luz eléctrica falló y se quedaron a oscuras. Estos hermanos eran previsores y tenían quinqués de petróleo y con las velas alumbrarían el altar.
Mientras esto sucedía un hombre moreno de baja estatura y portando un elegante traje negro, se presentó a las puertas de la Logia aún con las puertas abiertas. Y con voz alta saludo diciendo ¡Saludos Fraternos Mis Hermanos! Vengo a acompañarles en sus augustos trabajos , claro si me consideran digno de una plaza entre vosotros , estoy a sus órdenes y dispuesto a ser retejado.
Los hermanos de logia , no le conocían, se miraron por unos momentos entre ellos, gustosos y con curiosidad se acercaron al Hermano visitante. Saludaron al visitante, y en lo apresurado del momento el hermano fiscal no sin sorpresa apuntó su nombre y los pertinentes datos de su Logia, así al mismo tiempo que el fiscal notó las ropas del visitante estaban completamente secas, pero no dijo nada.
La luz de las lámparas de petróleo , alumbraban débilmente el sublime recinto, las velas del Ara se encendieron, y en ese orden se disponían los trabajos.
Los hermanos de Logia, observaban los rasgos indígenas del visitante, sentado en la columna B, Él permanecía inmóvil, como una estatua de ébano , lo blanco de sus ojos resplandecía con un destello imposible, la sensación de su presencia era de una profunda paz, mientras que la tormenta afuera de Logia arreciaba con furia, adentro de Logia se sentía un caluroso ambiente de seguridad y comodidad.
Luego de un momento , donde fueron agotados los tramites propios de la apertura, se concede el uso de la palabra , a esto el hermano visitante pide el uso de la palabra , la cual le fue concedida por el Venerable Maestro de la Logia.
Toma la tribuna de la Logia, y comienza su alocución diciendo:
Vosotros me conocéis , bien sabéis en sus corazones quien soy, y lo que os diré esta noche lo sé algún día será sabido y comprendido por miles de masones de todo el mundo.
Con el correr de los años, la flama de las libertades tiende a debilitarse casi por completo , y el oscuro humo de las mil perversidades tiende a ahogar las Naciones, y es cuando nosotros los masones debemos comprometernos a dar un impulso de dinamismo a las actividades propias de los masones que son la democracia, la igualdad , el derecho, La Libertad y el efectivo respeto entre ciudadanos.
Los Masones que escuchaban a este hermano masón estaban impresionados, pues aunque estas palabras parecían comunes, no lo eran tanto; y dichas por este masón de rasgos indígenas parecen tener un eco en sus almas. Pues era más en su poderosa forma de decirlas que el impacto en ellos parecía con una fuerza increíble , a tal punto que les llamaba a la acción, y en ese momento estas palabras parecían hacerles levantarse de sus asientos y salir a luchar por los ideales que este masón les inyectaba. Este hermano visitador tenía una forma de decir las cosas que aún eran unas cuantas líneas , ya todos habían comprendido el leitmotiv de todo el asunto.
Y el Hermano visitante luego de una pausa como mirándoles a todos y cada uno se ellos continúo: No se deben sentir solos pues sabed que Dios está de vuestra parte, y que el pueblo todo será convencido fácilmente de que vosotros masones estáis para reconquistarles las libertades que les fueron arrancadas por el Clero, los usureros y los malos gobiernos. Por ello , no neguéis al pueblo que sois masones, pues yo nunca lo he negado, el pueblo en sus corazones sabe que los masones estamos de su lado y nunca en contra de ellos. Y maldito por siempre sea el corazón de un masón que atente contra el pueblo, pues nosotros somos los defensores del pobre y del angustiado.
Los hermanos de esa Logia, asombrados veían como un claro resplandor emanaba del Hermano en la tribuna y en un momento parecía engrandecerse tanto como un gigante, y al otro instante simplemente parece un hombre moreno con rasgos netamente indígenas.
El Hermano Masón en la tribuna , alzó su mano derecha con majestad y concluyo diciendo: Yo ahora os anuncio el comienzo de una nueva, donde deberías luchar por la independencia y la reconquista de los valores masónicos libertarios que el pueblo ha perdido. Pero al mismo tiempo yo os anuncio que el pueblo y los masones saldremos victoriosos.
Así, el hermano visitador al momento que dejaba la columna de la elocuencia , pidió cubrir el templo, lo cual le fue concedido y dejando el sagrado recinto dejo sus medallas en la columna B.
Todos por un buen momento se quedaron sin habla , ante lo dicho por el masón visitante. Y fue cuando el Venerable Maestro le pide al Hermano Orador que tomó sus datos le diga cómo se llamaba el Hermano visitante y de que logia era. El hermano orador con voz temblorosa contesta el Hermano era de la RLS Independencia 2 su hombre es el Q:. y V:. H:. Benito Pablo Juárez García. – Alcoseri
Post by NapeLux
La logia de Aleister Crowley y Adolf Hitler
El propósito real de la magia ritual es la transformación de la
Psique, a esto Adolf Hitler ya
había traspasado el umbral de la experiencia en magia durante sus
años
de formación en Viena, en los que
no sólo alcanzó niveles superiores de consciencia, sino que también
atravesó el velo de los sentidos para
comulgar con el Anti espíritu asociado a la Lanza de Longino. Y aun
más, mientras yacía cegado por los
efectos del gas mostaza, en un estado de trance forzado, en el
Hospital de Pasewalk, en noviembre de
1918, se había dado cuenta de inmediato de la existencia de
correspondencias entre el universo y los
instrumentos de los procesos físicos y psíquicos de su cuerpo. En un
sendero de auto-iniciación, ya había
convertido los postulados de los magos del tres al cuarto en una
experiencia crucial e inmediata.
La forma de magia ritual a través de la cual Dietrich Eckart siguió
iniciando a Adolf Hitler se parecía, y en
parte se derivaba de ella, a la horrible magia sexual de francmasón
Aleister Crowley.
La logia de Aleister Crowley, el Astrun Argentinium, era el producto
final de un corto y muy dudoso
renacimiento de la magia astrológica y ceremonial que tenía lugar en
Inglaterra de la segunda mitad del
siglo XIX.
Los orígenes del asombroso resurgimiento de la magia medieval en
medio
de las capas más altas de la
sociedad victoriana se remontan a un francmasón llamado Robert
Wentworth Little, que fundó la Societas
Rosicruciana en 1865. Su razón para incorporar la antigua tradición
rosacruciana y nuevos rituales a la
francmasonería había sido la de dar un nuevo impulso a los ritos que
durante tanto tiempo habían perdido
su significado original y su vigor en una maraña de simbolismo
muerto.
Pero lo que Little no había previsto
era que algunos miembros de esta logia crearían más tarde movimientos
subversivos que se apartaban por
completo de las más elevadas tradiciones morales de la
francmasonería.
Uno de estos movimientos era el
Alba Dorada, del cual los nazis extraerían indirectamente la
inspiración demoníaca para su especial
combinación de ocultismo.
Alba Dorada fue fundada en circunstancias muy misteriosas, y hasta la
fecha circulan distintas versiones
sobre su origen. Sólo una cosa es bien segura; nació gracias al
hallazgo aparentemente casual de unos
documentos procedentes de una fuente de Nuremberg, que contenían
rituales de iniciación hasta hoy
desconocidos.
En las filas de sus Cinco Templos situados en Inglaterra y en París,
militaban personalidades destacadas,
tales como el Premio Nóbel W. B. Yeats, Florence Farr, director del
teatro Abbey y amigo íntimo de Bernard
Shaw, y sir Gerald Kelly, presidente de la Royal Academy55.
El Alba Dorada se enfrentó a una grave crisis en 1892. La Orden había
obtenido su cédula original y los
rituales para los primeros cinco grados de una logia afín en
Alemania,
con la que mantenía abundante
correspondencia. Sin embargo, ni un solo miembro de Alba Dorada había
visitado jamás la logia alemana ni
conocía a ninguno de sus miembros. Los entusiastas magos incipientes
ya pisaban terreno peligroso. Cundió
la consternación cuando la logia de Nuremberg se negó a entregar los
cuatro grados de ascenso de los
adeptos, los cuales conducían directamente a la comunicación con las
jerarquías de inteligencias superiores.
Tal vez Alba Dorada hubiera tenido un final tranquilo y poco
dramático
si un cierto Samuel Liddell
Mathers no se hubiera ofrecido a acudir en ayuda de los otros magos
en
apuros. En una reunión general de
la logia, anunció que él mismo había establecido contacto con los
Poderes, que se le habían presentado con
los grados y los rituales requeridos del Segundo Orden. Sin embargo,
él no se había comunicado con las
jerarquías celestiales, sino con una jerarquía de Superhombres...,
los
«jefes secretos del Tercer Orden».
Mathers, hijo de un empleado londinense, se había construido con su
educación de escuela privada una
sólida reputación como estudioso de las materias ocultistas. Sin
embargo, a pesar de su inteligencia
privilegiada y un profundo conocimiento del ocultismo, nunca había
sido del agrado de los demás miembros
de la Sociedad. A pesar de que tenía dones espirituales
indiscutibles,
sus colegas se preguntaban ahora si se
podía confiar en él en un asunto de tan vital importancia. Pero
cuando
se sometió a votación su
ofrecimiento, sus nuevos rituales y su autenticidad fueron aprobados
por la inmensa mayoría de los
presentes.
Como la mayor parte de los miembros de la logia, Mathers había
recibido una gran influencia de la
Doctrina Secreta de Madame Blavatsky. Y en particular, de sus
descripciones de «los poderosos guardianes
de los misterios eternos, la gran logia blanca de los adeptos
supremos». Y estos adeptos supremos, que,
según se creía, trabajaban en la sombra, detrás de los escenarios
cambiantes de la historia, habían sido, al
parecer, los «Superhombres» con los que Mathers había estado en
contacto. Sin embargo, si consideramos
sus descripciones personales de estos «Superhombres», encontramos una
similitud notable con el intrépido
y cruel espíritu que Adolf Hitler contempló mientras se encontraba
frente a la Lanza del Destino.
«Por lo que respecta a los jefes secretos de la orden, a quienes hago
referencia y de
quienes he recibido la sabiduría del Segundo Orden, que ya os he
comunicado, no os puedo
decir nada», dijo Mathers.
«Ni siquiera conozco sus nombres terrenales, y en raras ocasiones los
he visto en sus
cuerpos físicos... Mis encuentros con ellos me han mostrado lo
difícil
que es para un mortal,
por muy avanzado que esté, soportar su presencia... No quiero decir
que durante mis pocos
encuentros con ellos haya experimentado los mismos sentimientos de
intensa depresión
física que acompaña a la pérdida de magnetismo; al contrario, la
sensación era la de estar
en contacto con una fuerza tan terrible que sólo puedo comparar con
lo
que usualmente
experimenta una persona a la que un relámpago cae muy cerca durante
una violenta
tormenta; esto unido a una dificultad respiratoria parecida al efecto
estrangulador del éter.
Debido a mi práctica en el trabajo ocultista, no puedo concebir que
un
iniciado mucho
menos avanzado sea capaz de soportar una tensión de tal magnitud, ni
aun durante unos
minutos, sin que le sobrevenga la muerte..., la postración nerviosa
después de cada
encuentro es terrible y va acompañada de sudores fríos y hemorragias
de la nariz, la boca y
los oídos.»
Más tarde, Mathers se convirtió en el patrón de uno de los «magos
Aleister Crowley.
Crowley oyó hablar por primera vez de Alba Dorada cuando era
estudiante en Cambridge. Se unió a la
Orden en 1898. Su progreso por los grados preliminares fue seguro y
rápido, pero se le negó la entrada en
el grado de los adeptos a causa de su dudosa reputación. Y cuando
Mathers, que se apresuró a detener el
potencial de Crowley como maestro adepto, le iniciaba en el templo de
París, se produjeron las erupciones
que provocaron la disolución de Alba Dorada.
Cuando Aleister Crowley fundó su propia logia, el Astrum Argentinum,
pasó rápidamente por las técnicas
de aficionado del culto y se dedicó en serio a la práctica efectiva
de
la magia negra, de una forma nueva por
completo. En comparación con Crowley, puede decirse que todos los
miembros de Alba Dorada no eran más
que muñecas durmientes jugando a las charadas ceremoniales.
Crowley encontró de forma gradual el camino hacia el tipo de magia
negra practicada por Klingsor mil
años antes. Sus estudios se concentraban en todas las formas del
iluminismo sexual y, hacia 1912, había
alcanzado el Noveno Grado de una falsa y clandestina logia de Berlín,
«Ordo Templi Orientis», que se
ocupaba tan sólo de la magia sexual.
Ascendiendo a través de la magia autosexual, una forma de
masturbación
mágica, llegó a los grados más
altos, en los que el acto sexual se convertía en el punto central de
la ceremonia, en el que los participantes
tomaban el «elixir de la vida», extraído de la mezcla de las
secreciones masculinas y femeninas56.
En la época que Crowley había pasado en la «Abadía de Thelema» (La
abadía de Thule), en Sicilia, se
había implicado en prácticas sexuales todavía más perversas y sádicas
en grado sumo. Sus ritos incluían
ahora sacrificios animales, orgías heterosexuales, flagelaciones
cruentas, sodomía, ya que había descubierto
que los excesos en los rituales más sádicos despertaban la visión
penetrante hacia los instrumentos de las
inteligencias malvadas, y además invocaba poderes mágicos
fenomenales.
Estaba siguiendo los pasos de
Landulf II de Capua, el Klingsor del Antigrial «que dominaba todos
los
espíritus, tanto los buenos como los
malos», desde su castillo de Merveille. Y en una visita nocturna al
castillo de Klingsor en Kalot Embolot,
Crowley había invocado al Anticristo para que se manifestara, a la
Bestia de la Revelación invocada por Ernst
Pretzsche y Guido von Lizt en Viena, el mismo espíritu apocalíptico
que se había aparecido a Dietrich Eckart
y Alfred Rosenberg en las sesiones espiritistas del Grupo Thule, en
Munich.
Richard Wagner ha descrito la escena en la que Klingsor, rodeado de
seductoras doncellas de flores en
su jardín mágico, llevaba a cabo los rituales de magia astrológica,
los cuales eran la fuente de todo su
poder.
En una visita a Sicilia, Dietrich Eckart había buscado el lugar en el
que se encontraba el castillo de
Klingsor, el cual Wolfram von Eschenbach llama Kalot Embolot, y que
en
otras sagas del Grial recibe el
nombre de Chateau de Merveille (Castillo de los Milagros).
En la cima de Monte Castello, en el sudoeste de Sicilia, descubrió el
Templo de Erix, en el que la
Sacerdotisa de la Antigüedad había sido una vez la guardiana del
Oráculo de Venus, la Diosa del Amor. Y
Eckart identificó este lugar en las profundidades de la montaña como
Qal’at al-Bellut, la Fortaleza de los
Robles, que había sido atacada y capturada en el año 840 por las
tropas de Abu-l’Kal-Aghab-ibn-Ibrahim, el
sultán árabe que conquistó Palermo e instauró el islamismo africano
por toda la isla.
Según el cronista medieval Echempertus, éste era el lugar en el que
Landulf II se había refugiado cuando
se había descubierto su relación con el Islam. Allí, consumido por la
amargura, después de la castración por
parte del marido y de los hermanos de una aristócrata a la que había
violado, Landulf llevaba a cabo los
rituales satánicos de la magia de las estrellas árabes, lo cual
aterrorizó a todo el sur de Europa y cambió el
curso de la historia en el siglo IX.
No cabe duda que Dietrich Eckart había realizado un detallado estudio
de la similitud entre la magia
sexual de Crowley y la «magia astrológica» de Landulf II. A pesar de
que la potente y efectiva magia de
Crowley invocaba a muchos malos espíritus y dejaba poderosas fuerzas
bajo su mando, todos los seres
humanos que participaban en estos rituales resultaban ilesos. Es
decir, no se producían víctimas inocentes y
que estuvieran allí en contra de su voluntad. La magia de Landulf II,
en cambio, incluía sacrificios humanos.
Si las leyendas que proceden de estos oscuros siglos de la historia
europea son ciertas, estos rituales
practicados en Kalot Embolot incluían terribles torturas, tales como
abrir en canal el estómago de las
víctimas del sacrificio, y tirar lentamente de sus entrañas,
introducir estacas en los orificios de su cuerpo
antes de desentrañarlos, así como invocar a los espíritus de la
Oscuridad (íncubo), para violar a jóvenes
vírgenes apartadas de sus familias.
La naturaleza de cada uno de los espeluznantes rituales estaba
determinada por el grado jerárquico de
los espíritus satánicos invocados, y se colocaban los
correspondientes
símbolos y signos astrológicos en
consecuencia. Con estos medios tan viles, el Klingsor del siglo IX
abría los centros de los cuerpos astrales de
sus propios neófitos a una visión del macrocosmos, y les daba poder
sobre todas las esferas de espíritus
elementales que habitan entre el cielo y la tierra.
Es un hecho bien conocido que la Thule Gesellschat era, entre otras
muchas cosas, una «Sociedad de
Asesinos». Que el Grupo Thule celebraba sus propios juicios secretos,
en los que muchas personas inocentes
eran juzgadas y condenadas, también es un hecho bien documentado. Las
autoridades policiales también
conocían de sobra sus actividades, ya que algunos oficiales de alta
graduación eran, en aquella época,
thulistas o miembros de algún grupo afín. Por ejemplo, Pohner, el
jefe
de la policía de Munich, era miembro
del círculo interior de Eckart. El profesor Allan Bullock ha citado
la
famosa réplica de Pohner, cuando fue
interrogado acerca de la existencia de bandas de asesinos políticos
en
Baviera: «Sí, ¡pero no las
suficientes!». También conocían estos asesinatos y eran totalmente
reacios a resolver los casos y detener a
los culpables, el ayudante del jefe de policía, William Frick, que
más
tarde sería el Ministro del Interior, y por
un tiempo, superior inmediato de Heinrich Himmler, así como el
Ministro de Justicia bávaro, Franz Gürtner,
que fue recompensado por su cooperación con los nazis con el cargo de
Ministro de Justicia del Tercer
Reich.
Aparte de los 300 o más asesinatos políticos perpetrados entre 1919 y
1923, había también un gran
número de personas cuya desaparición en extrañas circunstancias había
sido denunciada. Y entre estas
personas, la mayoría de las cuales eran judíos o comunistas, debemos
buscar a las víctimas de los sacrificios
que fueron asesinadas en los rituales de «magia astrológica»,
llevados
a cabo por Dietrich Eckart y el círculo
interior de la Thule Gesellschaft.
A pesar de que se han publicado algunos libros que sugerían que estos
rituales tenían lugar, no existe
evidencia circunstancial alguna que pruebe que en estos rituales
mágicos fueran torturadas y asesinadas
personas indefensas. Sin embargo, existen pruebas de otra índole,
procedentes de un círculo secreto de
iniciados del Grial, que eran capaces de contemplar estos rituales en
una forma superior de consciencia, la
cual los ocultistas conocen como proyección astral.
El líder de estos adeptos, como explicaremos con detalle más
adelante,
era un tal doctor Rudolf Steiner,
el adepto cristiano con la iniciación más elevada de Europa57. Y fue
de uno de sus colaboradores más
directos, el doctor Walter Johannes Stein, de quien oí por primera
vez
una descripción de las atrocidades
que se cometían como parte integrante de la magia ritual, en la que
Dietrich Eckart abrió los centros de
Adolf Hitler a fin de darle una visión de los Poderes y un medio de
comunicación con los mismos. No los
repetiremos aquí, baste decir que eran increíblemente sádicos y
espeluznantes. De hecho, eran mucho más
espantosos que el tratamiento dado al grupo que intentó más tarde
asesinar a Hitler, y cuyos miembros
acabaron sus vidas ahorcados lentamente con cuerdas de piano atadas a
ganchos de carnicero, en un
matadero de Berlín.
Hermann Rauschning, el Gauleiter nazi que desertó a occidente, fue
quien vio con más detalle a Adolf
Ante todo, Hitler es el miasma pestilente de la sexualidad furtiva,
antinatural, que inunda
y pudre la atmósfera a su alrededor, como una emanación repugnante.
Nada a su alrededor
es lineal. Relaciones subrepticias, sustitutos y símbolos, falsos
sentimientos y lujuria
escondida. Nada en torno a este hombre es natural y auténtico, nada
tiene la claridad de un
instinto natural. « Oh, si Hitler supiera lo bien que sienta tener a
una chica fresca y
natural», dijo Forster, otro de los Gauleiter de Hitler58 .
Rauschning ha descrito su primera visita para ver a Hitler en la
aguilera de su montaña, Barbarroja, y lo
que allí encontró. Después de caminar a través de una garganta rocosa
y subir unos cuantos cientos de
metros en un elevador, entró en un edificio de paredes de cristal,
protegido por la selva nevada de las
montañas de Baviera. Pero cuando entró en el santuario de Hitler se
enfrentó de inmediato con una
monstruosa incógnita que le dejaría estupefacto y horrorizado.
Allí, encima del mundo, fuera del alcance de cualquier mortal, Hitler
se sentaba en su trono
«contemplando la eternidad y desafiándola». Pero de las paredes de
aquel lugar, en el que Hitler soñaba
con dominar el mundo, convulso por el paroxismo del odio y al borde
de
la locura, colgaban cuadros de
desnudos obscenos, cuadros sin intención artística ni encanto, que
sólo estaban destinados a ilustrar las
desviaciones sexuales más perversas.
Aparte de Rauschning, ninguno de los demás biógrafos de Hitler ha
percibido que la perversión sexual se
convirtió en el punto central de su vida. Se ocupan del tema de un
modo fragmentado, con titulares como: «
¿Era impotente Hitler?» o «La actitud de Hitler hacia las mujeres».
No
comprenden que el corazón de toda
su existencia era una monstruosa perversión sexual, la motivación
detrás de cada acto a través del cual se
tomaba una sádica venganza contra la humanidad.
Wolfram von Eschenbach describe en Parsifal (libro VIII), cómo la
castración de Klingsor, cuando aún era
un hombre joven, le condujo a una perversión sexual parecida y a un
odio tan amargo por la humanidad y a
Jamás un joven ha llegado a la ancianidad con tanto honor. Señor, sus
maravillas están
aquí, pero son pequeñas en comparación con las poderosas maravillas
que tiene aún en
muchas tierras... Os diré cómo es; se ha vuelto amargo con mucha
gente. Su tierra se llama
Terra di Labur, y él desciende de uno que también aprendió a obrar
milagros, como Virgilio
de Nápoles.
«Os contaré la historia de Klingsor. Su capital era Capua. Tomó el
camino hacia la fama y
no se fue sin recompensa. Klingsor, el duque, estaba en boca de
todos,
tanto hombres
como mujeres, hasta que cayó en desgracia. Sicilia tiene un noble rey
llamado Ibert, e Iblis
era su mujer, la mujer más amante jamás salida del seno de una madre.
Klingsor la sirvió
hasta que ella le recompensó con amor. Por esto el rey le quitó su
honor. Si os tengo que
contar este secreto, debo pediros perdón, porque no está bien que yo
diga tales cosas. Un
corte de cuchillo, y Klingsor se convirtió en un eunuco.»
Y aún le contó más. «En el famoso castillo de Kalot Embolot, se
convirtió en el
hazmerreír del mundo. El rey encontró a su esposa durmiendo en brazos
de Klingsor. Si
encontró allí un lecho caliente, tuvo que pagar un alto precio, ya
que
por mano del rey se
convirtió en un hombre que era suave entre las piernas. Le golpeó de
tal modo que ya
nunca podrá dar placer a mujer alguna. Pero aquello significó
sufrimientos para muchas
personas.
»La magia no se inventó en el país de Persia, sino en una ciudad
llamada Persida.
Klingsor viajó a aquel lugar, y de allí trajo el arte mágico de hacer
cualquier cosa que desee.
A causa de la vergüenza inflingida a su cuerpo ya nunca mostró buena
voluntad hacia nadie,
ni hombre ni mujer, y cuando puede robarles algo que les causa gozo,
especialmente a
aquellos que son honrados y respetados, eso hace bien a su corazón.»
No cabe duda que Adolf Hitler era tan impotente como Klingsor, el
hombre que «era suave entre las
piernas», ya que también él era incapaz de alcanzar el orgasmo a
través de las relaciones sexuales
normales. A pesar de que Adolf Hitler sólo tenía un testículo,
circunstancia que el doctor Stein advirtió en
una ocasión en la que se bañaban en el Danubio, y que más tarde fue
confirmada por las autoridades
médicas rusas al examinar el cuerpo carbonizado de Hitler delante del
Bunker de Berlín en 1945, no hay
razón alguna para pensar que no sufriese alguna capacidad orgánica
para mantener relaciones sexuales
normales.
Antes bien, su impotencia tenía profundos fundamentos psicológicos.
Sólo conocía la plenitud sexual a
través de los extremos del sadismo y del masoquismo, sólo obtenía
placer inflingiendo dolor a otros o
inflingiéndoselo a sí mismo. En sus años de formación en Viena, le
vemos soñando con su amor de Linz, con
quien nunca intentó establecer una relación normal. Y en contraste
con
estas masturbaciones irreales, iba en
secreto al barrio chino de la ciudad para que le atara y le azotara
cualquier prostituta dispuesta a ganarse
un par de miserables hellers.
Se afirma que hubo un tiempo en el que Adolf Hitler estaba realmente
enamorado de su sobrina, Geli
Raubal, a la que trajo de Viena a vivir con él en Villa Wachenfeld,
en
el Obersalzberg, sobre Berchtsgaden.
Pero ¿puede llamarse a eso amor, si sus atenciones la llevaron
finalmente a una muerte trágica?
Después de seis meses, en los que sus relaciones parecían evolucionar
de forma armoniosa, Hitler la
instaló en un lujoso piso de la Prinzregentenstrasse, de Munich,
donde
empezó una relación más íntima, a la
que siguió la ruptura casi inmediata.
http://groups.google.com/group/SECRETO-MASONICO
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