Discussion:
Eco, el abate Vallet y la humildad científica
(demasiado antiguo para responder)
Arianrhod
2007-02-17 19:55:32 UTC
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Cuenta Umberto Eco en su texto "Cómo se hace una tesis" (Gedisa, 2001) - sí,
estoy embarcándome en la aventura- una anécdota de su época de investigador
primerizo. Explica que estaba encallado en un problema con su tesis sobre
Santo Tomás de Aquino. Había una respuesta que él vislumbraba, sobre la
relación entre intuición y juicio, pero que no podía demostrar, porque en
ningún lugar estaba escrito.

["Pero la finalidad de una búsqueda interpretativa muchas veces es
precisamente esta: hacer decir explícitamente a un autor lo que no ha dicho
y que no podría dejar de decir si se le planteara la pregunta. En otros
términos, mostrar que, confrontando varias afirmaciones, en los términos del
pensamiento estudiado debe resultar tal respuesta".]

Pues bien, relata Eco:

" Así pues, yo tenía un problema.Y ninguno de los autores que leía me
ayudaba a resolverlo (y si en mi tesis había algo original era precisamente
aquel planteamiento con la respuesta que había de llegar de fuera). Y
mientras huroneaba acongojado buscando textos que me ayudaran, un día
encontré en un librero de viejo de París un librito que me atrajo al
principio por su hermosa encuadernación. Lo abro y me encuentro con que es
una obra de un tal abate Vallet, "L'idee du Beau dans la philosophie de
Saint Thomas d'Aquin" (Lovaina, 1887). No lo había encontrado en ninguna
bibliografía. Era obra de un autor menor del siglo pasado. Naturalmente, lo
compré (además me salió barato), me puse a leerlo y me di cuenta de que el
abate Vallet era un pobre hombre que repetía ideas recibidas y que no había
descubierto nada nuevo. Si seguí leyéndolo no fue por "humildad científica"
(todavía no la conocía, la aprendí leyendo aquel libro, el abate Vallet fue
mi gran maestro), sino por pura obstinación y para recuperar el dinero que
había gastado. Sigo adelante, y en un momento dado, casi entre paréntesis,
expresada probablemente por descuido, sin que el abate se diera cuenta del
alcance de su afirmación, encuentro una referencia a la teoría del juicio en
conexión con la de la belleza. ¡Qué iluminación! ¡Había encontrado la clave!
Y me la había proporcionado el pobre abate Vallet. Él había muerto hacía
cien años, nadie se ocupaba ya de él, y sin embargo tenía algo que enseñar a
quien se pusiera a escucharle...
Esto es la humildad científica. Cualquiera puede enseñarnos algo. A lo mejor
nosotros mismos somos tan arrojados que conseguimos que nos enseñe algo
alguien que era menos arrojado que nosotros. Y también, el que no nos
parezca muy arrojado tiene arrojos escondidos. Además, el que no es arrojado
para uno, puede serlo para otro. Las razones son muchas. El hecho es que hay
que escuchar con respeto a cualquiera sin por ello eximirnos de pronunciar
juicios de valor; o de saber que aquel autor piensa de un modo muy distinto
al nuestro, que ideológicamente está muy lejos de nosotros. Pero también el
más feroz de los adversarios puede sugerirnos ideas. Depende del tiempo, de
la estación, de la hora del día. A lo mejor, de haber leído al abate Vallet
un año antes, no habría captado la sugerencia. Y quién sabe cuántos más
hábiles que yo lo habían leído ya sin encontrar nada interesante. Pero aquel
episodio me ha enseñado que, si se quiere investigar, no hay que despreciar
ninguna fuente. Esto es lo que yo llamo humildad científica. Quizá sea una
definición hipócrita por celar mucho orgullo, pero no planteéis problemas
morales; sea orgullo o humildad, practicadla".


:-)))))))))))) Arianjó_tomando nota
bramble
2007-02-19 21:04:49 UTC
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Post by Arianrhod
Cuenta Umberto Eco en su texto "Cómo se hace una tesis" (Gedisa, 2001) - sí,
estoy embarcándome en la aventura- una anécdota de su época de investigador
primerizo. Explica que estaba encallado en un problema con su tesis sobre
Santo Tomás de Aquino. Había una respuesta que él vislumbraba, sobre la
relación entre intuición y juicio, pero que no podía demostrar, porque en
ningún lugar estaba escrito.
["Pero la finalidad de una búsqueda interpretativa muchas veces es
precisamente esta: hacer decir explícitamente a un autor lo que no ha dicho
y que no podría dejar de decir si se le planteara la pregunta. En otros
términos, mostrar que, confrontando varias afirmaciones, en los términos del
pensamiento estudiado debe resultar tal respuesta".]
" Así pues, yo tenía un problema.Y ninguno de los autores que leía me
ayudaba a resolverlo (y si en mi tesis había algo original era precisamente
aquel planteamiento con la respuesta que había de llegar de fuera). Y
mientras huroneaba acongojado buscando textos que me ayudaran, un día
encontré en un librero de viejo de París un librito que me atrajo al
principio por su hermosa encuadernación. Lo abro y me encuentro con que es
una obra de un tal abate Vallet, "L'idee du Beau dans la philosophie de
Saint Thomas d'Aquin" (Lovaina, 1887). No lo había encontrado en ninguna
bibliografía. Era obra de un autor menor del siglo pasado. Naturalmente, lo
compré (además me salió barato), me puse a leerlo y me di cuenta de que el
abate Vallet era un pobre hombre que repetía ideas recibidas y que no había
descubierto nada nuevo. Si seguí leyéndolo no fue por "humildad científica"
(todavía no la conocía, la aprendí leyendo aquel libro, el abate Vallet fue
mi gran maestro), sino por pura obstinación y para recuperar el dinero que
había gastado. Sigo adelante, y en un momento dado, casi entre paréntesis,
expresada probablemente por descuido, sin que el abate se diera cuenta del
alcance de su afirmación, encuentro una referencia a la teoría del juicio en
conexión con la de la belleza. ¡Qué iluminación! ¡Había encontrado la clave!
Y me la había proporcionado el pobre abate Vallet. Él había muerto hacía
cien años, nadie se ocupaba ya de él, y sin embargo tenía algo que enseñar a
quien se pusiera a escucharle...
Esto es la humildad científica. Cualquiera puede enseñarnos algo. A lo mejor
nosotros mismos somos tan arrojados que conseguimos que nos enseñe algo
alguien que era menos arrojado que nosotros. Y también, el que no nos
parezca muy arrojado tiene arrojos escondidos. Además, el que no es arrojado
para uno, puede serlo para otro. Las razones son muchas. El hecho es que hay
que escuchar con respeto a cualquiera sin por ello eximirnos de pronunciar
juicios de valor; o de saber que aquel autor piensa de un modo muy distinto
al nuestro, que ideológicamente está muy lejos de nosotros. Pero también el
más feroz de los adversarios puede sugerirnos ideas. Depende del tiempo, de
la estación, de la hora del día. A lo mejor, de haber leído al abate Vallet
un año antes, no habría captado la sugerencia. Y quién sabe cuántos más
hábiles que yo lo habían leído ya sin encontrar nada interesante. Pero aquel
episodio me ha enseñado que, si se quiere investigar, no hay que despreciar
ninguna fuente. Esto es lo que yo llamo humildad científica. Quizá sea una
definición hipócrita por celar mucho orgullo, pero no planteéis problemas
morales; sea orgullo o humildad, practicadla".
:-)))))))))))) Arianjó_tomando nota
Muy bueno, Arianjó. Me ha gustado.
Leopoldo
jorfasan
2007-02-20 00:27:26 UTC
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Post by Arianrhod
Él había muerto hacía
cien años, nadie se ocupaba ya de él, y sin embargo tenía algo que enseñar a
quien se pusiera a escucharle...
Esto es la humildad científica. Cualquiera puede enseñarnos algo
Es absolutamente cierto.
Y el caos suele conspirar a favor de uno si sabe tratarlo bien, a
sorbitos, con mimo, con alguna rabieta laxante. Sólo hay que entrenar la
manera de mirar.
--
jorfasan
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