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Testigo de Jehová - Navytale para leopoldo.
(demasiado antiguo para responder)
fw
2008-12-08 21:22:04 UTC
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Hombre, me gustó aquello que contaste sobre un mormón pero me pareció algo
típico, no sé, así que me dije que como yo había conocido una vez a un
testigo y supongo que vienen a ser dos bichos con ojos parecidos pues igual
me apetecía, que si, contarte aquella historia. Voy a escribir los párrafos
como tu para que sea una biopic, que me mola la idea.
El caso es que lo conocí o frecuenté su compañía durante poco tiempo,
alrededor de año y medio o dos años pero aquel chaval tuvo una influencia
importante en mi vida hasta el punto de que, claro, a mis treinta y tantos
todavía aquí me tienes, lo recuerdo. Él venía de una ciudad pequeña que creo
era Jaén o un sitio parecio a un pueblo también pequeño o insignificante
entonces y por lo visto en su familia estaban acostumbrados a mudarse con
cierta frecuencia, no preguntes. A todo esto yo tenía trece o catorce años
cuando conocí al chaval éste, que era de mi edad e ingresó a medio empezado
del curso que creo era el octavo de la egb de entonces.
Vivíamos en el extraradio, vamos, en las afueras del pueblo que esto no es
Madrid y es para que te hagas una idea de barrio obrero pobre y deprimido lo
que hoy son las desgraciadamente famosas 200 o 500 viviendas donde nos
criamos y que entonces ni por el forro se parecían a las actuales pero si
eran, como digo, un barrio pobre honrado y deprimido lleno de padres que le
daban un poco más de la cuenta a la botella o a otras cosas y que zurraban
pero que bien cuando hacía falta con el cinturón si hacía falta a sus
chavales. Yo es que soy el hijo de puta de uno de estos hijos de puta,
leopoldo, te lo digo por aquéllo del condicionamiento operante.
Pero claro por aquel entonces no era más que un crío retraído que iba muy
bien en los estudios porque tenía cabeza y le gustaba el colegio, un chico a
quien no le gustaban las broncas y jamás empezó una pelea con nadie pero al
que tuvieron que separar más de una vez de algún otro crío antes de que le
partiera la cabeza a golpes contra el suelo, le sacara los ojos o le ahogara
con sus propias manos si es que tal cosa hubiera sido posible, es decir, que
yo era un angelito que le había zurrado a la mitad del barrio siempre por
culpa del mariconazo de mi hermano pequeño que era otro ángel de esos que
andaban por ahí apedreando viejas, rompiendo cristales, pintando puertas de
la gente honrada pobre trabajadora y metiéndose en todos los putos líos
posibles, el muy cabrón, que en general eran que el hermano mayor de algún
crío o el propio crío le habían partido la boca y eso no se podía consentir
en un sitio así, como comprenderás.
Si te digo que no sé cómo no terminamos metidos en temas de trapichéos
hurtos drogas y cosa así pues te miento porque la verdad que aquello era un
pueblo y en aquel tiempo no se veían ni se daban con la naturalidad de hoy
todas estas cosas ya que estábamos empezando a aprender lo que era el mundo.
Entonces un chaval un poco retraído pero que extremadamente serio para su
edad, callado, tímido y más silencioso y pacífico que una puta tumba se
encuentra con el mormón de esta historia, vamos a llamarle Tomás para
ponerle un nombre, a quien rápidamente apodamos "el loco" en el barrio por
sus costumbres nunca vistas antes allí que eran simplemente cosas de críos
que nos impresionaban en aquélla época, como cruzar las calles entre el
tráfico esquivando coches con la técnica, decía el hombre, de la cucaracha o
pasearse en los columpios de los críos chicos haciendo el mono o el salvaje
y estas cosas, chorradas.
Yo creo que todo el que conoció a Tomás se contagió se su alegría de vivir,
su felicidad, su buen humor y el buen rollo que destilaba siempre este
chaval, macho, que parece que le saliera de todos los poros de la piel... lo
que era una cosa curiosa y nos debía convertir en una especie de pareja rara
porque el tipo era una auténtica guindilla que no podía parar quieto ni de
palabra ni de obra mientras que yo, tio, a mi me podías apalancar contra
cualquier pared a mirar las nubes pasar y podía pasar las horas muertas así,
respirando.
Estuve en su casa durantes aquellos dos años creo que como dos o tres veces
mientras que el chaval se hizo tan habitual de la mía que mi madre casi lo
tomó por un tercer hijo adoptivo al que servía la merienda, le preguntaba si
quería cenar y estas cosas que hacen las madres para ganarse el cielo además
de soportar a mamones hijos de puta. De aquellas visitas a su casa recuerdo
a la perfección el salón en el que había, exactamente, unas cortinas, una
mesa, un sofá, unas sillas y un mueble de salón, apenas había libros y punto
porque no había absolutamente nada más y te miento si digo que recuerdo qué
había en la cocina, no recuerdo nada y la impresión que para mi siempre
guardará en la memoria aquél piso es que estaba totalmente vacío, en
penumbras, silencioso. Creo que vi alguna vez a su hermana menor y me crucé
con sus padres en aquella casa pero no podría asegurártelo. Él nunca hablaba
de ninguno de ellos ni de su religión ni de ninguna cuestión que tuviera
relación con su familia, eso jamás así que comprenderás que nunca sermoneó a
nadie este hombre. Yo creo que el chaval quería vivir y que cuanto más
tiempo estuviera fuera de aquel ataud de piso, macho, más tiempo estaba vivo
así que pasábamos el día en la calle pegándole patadas a las piedras cuando
no estábamos en mi casa cuando no estábamos en la sala de las recreativas
con la pasta que yo le había sisado a escondidas al viejo o a la vieja.
Excepto los domingos, claro, porque los domingos Tomás desaparecía como por
arte de magia, no existía los domingos. A todo esto olvidaba decir que
debían de correr mediados los ochentas y nosotros, que éramos una familia de
clase baja teníamos dos televisiones (una de catorce pulgadas que vino con
el msx que me acababan de regalar para reyes y que eran dos lujos), un
futbolín, el msx que digo, una california, un coche teledirigido made in
japan llegado del tío en Alemania que era la envidia de todos los críos del
barrio y en fin, pues teníamos de todo en comparación con Tomás.. vivíamos
jajaja de puta madre porque todo lo bueno siempre queda, hombre, de puertas
adentro.
Lo que ninguno del barrio tenía era el talento de este hombre para el dibujo
ni su chispeante ingenio ni su imaginación desbordante ni su capacidad para
embaucarte y para que lo siguieras a cualquier aventura chorra ni su pasión
exacerbada por las películas de artes marciales, sobre todo del bruce lee,
que yo cogía prestadas del video club con la tarjeta del bar del viejo y que
nos zampábamos una tras otra junto a las de zombies y otras mierdas serie B
de la época, el commando, el rambo y esas capulladas. También estaba el
Tomás un poco más despierto que yo para aquella edad y ya me dijo la Ani un
día, la vecina de arriba, que no bajaba más por mi casa a ver películas de
zombies desde aquella tarde en que estábamos los tres juntos viendo una
italiana y el Tomás se le puso más pesado de la cuenta, le vaciló y trató de
meterle mano en las tetas creo.
Todavía conservo y no sabes cómo me gusta mirarlos de vez en cuando las
páginas de los cómics que guionizaba y dibujaba este hombre, sobre todo las
de su héroe favorito -todos los héroes los había inventado él-, un tal
Arlequín Enmascarado, un karateka o ninja o yo qué sea que era un gustazo
verlo moverse allí pintado y entintando a mano, tío, página tras página en
un mini cómic con su argumento y más o menos su desarrollo chorras. Los
katas que le hacía, los miniestudios, las posturas, todos los bocetos, todo
aquello era una jodida delicia. Yo le pagaba la tinta a Tomás con gusto y le
ayudaba con los diálogos de aquellas minihistorietas. Claro que esto de los
cómics yo creo que fue lo que nos hizo conocernos y nos unió porque a pesar
de los estricto de la familia de este chaval, cosa que yo intuyo por sus
miradas y sus respuestas cuando salía el tema ya que aquella realidad pues
siempre será una nebulosa para mi, pues decía que sus padres le permitían al
hombre que comprara cierto tipo de tebeos, sobre todo marvel de bruguera y
la otra que ahora no recuerdo que era lo que circulaba por el barrio en
aquella época a mansalva. También de aquéllos que se compraban precintados
en bolsa y no sabías qué llevaba la bolsa -excepto el de la portada- hasta
que no la abrías, y solía llevar sargentos rock y dráculas y algún masters
of kungfu como aquel de la lucha contra el gato o el de la peléa antológica
contra el puños de navaja, macho, yo he pasado una década buscando el final
de la peléa con el gato, ríete, Tomás es que era un fanático de shang shi..
visto hoy pues me parece que aquellas lecturas no eran nada convenientes
para un testigo pero Tomás era un tipo despierto de ingenio, como digo, que
no solo me gorroneaba tebeos si no que también se había aprendido de memoria
la pose, el tono de voz, las palabras adecuadas que debía pronunciar siempre
en presencia de sus padres y lo mismo hasta el modo de esconder aquéllo para
meterlo en casa. Esto lo sé porque las pocas veces que vi a Tomás con sus
padres vi a un chaval al que no conocía de nada.
Aquella amistad terminó en el segundo de bup aunque ya sufrió un golpe en
primero cuando él optó por la fp en lugar del bachillerato y nos separamos
en el día a día de las clases y hasta del centro (ya que estaban separados
ambos centros).. yo intenté convencerlo de que se pasara al bup, fuésemos
juntos y luego quizá la uni pero el hombre veía claro, ahora lo comprendo,
que lo suyo era provisional en aquel barrio y aquel pueblo y que cuanto
antes lograra un oficio con el que dejar atrás el ataud de sus padres pues
iba a ser lo mejor y era su meta, claro, y tenía razón porque no llegó a
terminar el segundo de fp en el pueblo cuando se trasladó con su familia a
la capital de la provincia.
No me recuerdo de haber llorado muchas veces de chaval, ni siquiera de niño
pero aquélla putada de despedida fue una de esas veces y eso que seguimos en
contacto por carta de esas de papel tío, durante algún tiempo, él se hizo
amistades de inmediato en la capital y hasta cambiamos juegos de msx por
correo.
Aprendí muchas cosas de aquel chaval que tampoco es que fueran lecciones
magistrales sino cosas sencillas como que la vida podía ser estupenda y era
posible hata una alegría enfermiza, efervescente a pesar de que la misma
jodida vida te machacara de vez en cuando las pelotas, o apenas te dejara
espacio para respirar. Claro que lo mío no era tan difícil después de todo,
y bueno, volvimos a encontrarnos unos años después y ya le perdí la pista
para siempre, una lástima.
Fue en una sala de recreativos donde yo solía parar a esperar el bus al
pueblo tras salir de la uni y dejar el bus urbano. Como salía de la uni a
media mañana porque no había cojones de aguantar más mierda jurídica de
aquélla pues las paradas por aquella sala se hacían más o menos eternas.
Había una coin-op de Taito que me tenía idiotizado delante de la pantalla
porque yo ya había comenzado la cuesta abajo del snobismo rancio cultureta y
ya sabía distinguir a chopin de objetivo birmania así que cada vez que me
encontraba delante de aquella recreativa que era un arcade de navecitas del
montón en el que sonaba a toda hostia, pero que a toda hostia, un nocturno o
un improntu o cualquier otra obra de chopin pues me quedaba embelesado
mirando aquella combinación imposible de máquina recreativa. La he buscado
en la inet para poner un enlace pero no recuerdo el título y da igual porque
podría haber sido delante del New Zealand Story o el Mr Heli o el Lengadary
Warrior Rygar o cualquier otra perla un poco vieja ya para la época, da
igual... el caso es que en un salón de cómics o en un salón de recreativos
teníamos que volver a encontrarnos, Tomás y yo.
Es una lástima como pasa el tiempo y como lo borra todo, leopoldo, supongo
que por eso he escrito esto, porque Tomás trabajaba en una fábrica de cajas
de cartón, le habían dejado una pistola de remaches que me enseñó como si
fuese una maravilla extraordinaria porque la llevaba encima ya que iba hacia
el trabajo. Tenía novia y decía que se iba a casar. Yo creo que tendríamos
22 o cosa así. Se le veía tan efusivo, amable y chispeante, tan contento
como siempre. Yo me lo quiero pensar ahora así, coño, me alegra.

___________________________________________
Visita Vecind(i)ario, segunda etapa,
tu comunidad literaria en la red
http://vecindiario.freehostia.com
coppelius
2008-12-08 21:40:00 UTC
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Post by fw
Hombre, me gustó
luego llegó el Frank, no? XP

disfrutable historia
Alb-aroth
2008-12-08 23:10:23 UTC
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Post by fw
Hombre, me gustó aquello que contaste sobre un mormón pero me pareció algo
________________________________
Post by fw
Visita Vecind(i)ario, segunda etapa,
tu comunidad literaria en la red
http://vecindiario.freehostia.com
Hum...
Me he leído los 177 kbs del tirón. Y lo he guardado.
Me gustan estas cosas bien escritas.
(Ahora jode el encanto con alguna gilipollez. O no.)
Gracias por escribirlo.
Sap.
2008-12-09 12:21:53 UTC
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Post by fw
Hombre, me gustó aquello que contaste sobre un mormón pero me pareció algo
Quiyo, me parece que esto es lo primero que te leo así en plan así. El
resultado es intocable. Una vez más se demuestra que lo contrario de lo
divertido no es lo serio sino lo aburrido.
Me quito la chistera todas las veces que haga falta.
:-)


___________________________________________________
Si tiene un rato no deje de visitar
http://vecindiario.freehostia.com/
Un lugar para mamíferos como Vd.
Geode
2008-12-09 14:45:46 UTC
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Post by fw
Hombre, me gustó aquello que contaste sobre un mormón pero me pareció algo
típico, no sé, así que me dije que como yo había conocido una vez a un
testigo y supongo que vienen a ser dos bichos con ojos parecidos pues igual
me apetecía, que si, contarte aquella historia. Voy a escribir los párrafos
como tu para que sea una biopic, que me mola la idea.
El caso es que lo conocí o frecuenté su compañía durante poco tiempo,
alrededor de año y medio o dos años pero aquel chaval tuvo una influencia
importante en mi vida hasta el punto de que, claro, a mis treinta y tantos
todavía aquí me tienes, lo recuerdo. Él venía de una ciudad pequeña que creo
era Jaén o un sitio parecio a un pueblo también pequeño o insignificante
entonces y por lo visto en su familia estaban acostumbrados a mudarse con
cierta frecuencia, no preguntes. A todo esto yo tenía trece o catorce años
cuando conocí al chaval éste, que era de mi edad e ingresó a medio empezado
del curso que creo era el octavo de la egb de entonces.
Vivíamos en el extraradio, vamos, en las afueras del pueblo que esto no es
Madrid y es para que te hagas una idea de barrio obrero pobre y deprimido lo
que hoy son las desgraciadamente famosas 200 o 500 viviendas donde nos
criamos y que entonces ni por el forro se parecían a las actuales pero si
eran, como digo, un barrio pobre honrado y deprimido lleno de padres que le
daban un poco más de la cuenta a la botella o a otras cosas y que zurraban
pero que bien cuando hacía falta con el cinturón si hacía falta a sus
chavales. Yo es que soy el hijo de puta de uno de estos hijos de puta,
leopoldo, te lo digo por aquéllo del condicionamiento operante.
Pero claro por aquel entonces no era más que un crío retraído que iba muy
bien en los estudios porque tenía cabeza y le gustaba el colegio, un chico a
quien no le gustaban las broncas y jamás empezó una pelea con nadie pero al
que tuvieron que separar más de una vez de algún otro crío antes de que le
partiera la cabeza a golpes contra el suelo, le sacara los ojos o le ahogara
con sus propias manos si es que tal cosa hubiera sido posible, es decir, que
yo era un angelito que le había zurrado a la mitad del barrio siempre por
culpa del mariconazo de mi hermano pequeño que era otro ángel de esos que
andaban por ahí apedreando viejas, rompiendo cristales, pintando puertas de
la gente honrada pobre trabajadora y metiéndose en todos los putos líos
posibles, el muy cabrón, que en general eran que el hermano mayor de algún
crío o el propio crío le habían partido la boca y eso no se podía consentir
en un sitio así, como comprenderás.
Si te digo que no sé cómo no terminamos metidos en temas de trapichéos
hurtos drogas y cosa así pues te miento porque la verdad que aquello era un
pueblo y en aquel tiempo no se veían ni se daban con la naturalidad de hoy
todas estas cosas ya que estábamos empezando a aprender lo que era el mundo.
Entonces un chaval un poco retraído pero que extremadamente serio para su
edad, callado, tímido y más silencioso y pacífico que una puta tumba se
encuentra con el mormón de esta historia, vamos a llamarle Tomás para
ponerle un nombre, a quien rápidamente apodamos "el loco" en el barrio por
sus costumbres nunca vistas antes allí que eran simplemente cosas de críos
que nos impresionaban en aquélla época, como cruzar las calles entre el
tráfico esquivando coches con la técnica, decía el hombre, de la cucaracha o
pasearse en los columpios de los críos chicos haciendo el mono o el salvaje
y estas cosas, chorradas.
Yo creo que todo el que conoció a Tomás se contagió se su alegría de vivir,
su felicidad, su buen humor y el buen rollo que destilaba siempre este
chaval, macho, que parece que le saliera de todos los poros de la piel... lo
que era una cosa curiosa y nos debía convertir en una especie de pareja rara
porque el tipo era una auténtica guindilla que no podía parar quieto ni de
palabra ni de obra mientras que yo, tio, a mi me podías apalancar contra
cualquier pared a mirar las nubes pasar y podía pasar las horas muertas así,
respirando.
Estuve en su casa durantes aquellos dos años creo que como dos o tres veces
mientras que el chaval se hizo tan habitual de la mía que mi madre casi lo
tomó por un tercer hijo adoptivo al que servía la merienda, le preguntaba si
quería cenar y estas cosas que hacen las madres para ganarse el cielo además
de soportar a mamones hijos de puta. De aquellas visitas a su casa recuerdo
a la perfección el salón en el que había, exactamente, unas cortinas, una
mesa, un sofá, unas sillas y un mueble de salón, apenas había libros y punto
porque no había absolutamente nada más y te miento si digo que recuerdo qué
había en la cocina, no recuerdo nada y la impresión que para mi siempre
guardará en la memoria aquél piso es que estaba totalmente vacío, en
penumbras, silencioso. Creo que vi alguna vez a su hermana menor y me crucé
con sus padres en aquella casa pero no podría asegurártelo. Él nunca hablaba
de ninguno de ellos ni de su religión ni de ninguna cuestión que tuviera
relación con su familia, eso jamás así que comprenderás que nunca sermoneó a
nadie este hombre. Yo creo que el chaval quería vivir y que cuanto más
tiempo estuviera fuera de aquel ataud de piso, macho, más tiempo estaba vivo
así que pasábamos el día en la calle pegándole patadas a las piedras cuando
no estábamos en mi casa cuando no estábamos en la sala de las recreativas
con la pasta que yo le había sisado a escondidas al viejo o a la vieja.
Excepto los domingos, claro, porque los domingos Tomás desaparecía como por
arte de magia, no existía los domingos. A todo esto olvidaba decir que
debían de correr mediados los ochentas y nosotros, que éramos una familia de
clase baja teníamos dos televisiones (una de catorce pulgadas que vino con
el msx que me acababan de regalar para reyes y que eran dos lujos), un
futbolín, el msx que digo, una california, un coche teledirigido made in
japan llegado del tío en Alemania que era la envidia de todos los críos del
barrio y en fin, pues teníamos de todo en comparación con Tomás.. vivíamos
jajaja de puta madre porque todo lo bueno siempre queda, hombre, de puertas
adentro.
Lo que ninguno del barrio tenía era el talento de este hombre para el dibujo
ni su chispeante ingenio ni su imaginación desbordante ni su capacidad para
embaucarte y para que lo siguieras a cualquier aventura chorra ni su pasión
exacerbada por las películas de artes marciales, sobre todo del bruce lee,
que yo cogía prestadas del video club con la tarjeta del bar del viejo y que
nos zampábamos una tras otra junto a las de zombies y otras mierdas serie B
de la época, el commando, el rambo y esas capulladas. También estaba el
Tomás un poco más despierto que yo para aquella edad y ya me dijo la Ani un
día, la vecina de arriba, que no bajaba más por mi casa a ver películas de
zombies desde aquella tarde en que estábamos los tres juntos viendo una
italiana y el Tomás se le puso más pesado de la cuenta, le vaciló y trató de
meterle mano en las tetas creo.
Todavía conservo y no sabes cómo me gusta mirarlos de vez en cuando las
páginas de los cómics que guionizaba y dibujaba este hombre, sobre todo las
de su héroe favorito -todos los héroes los había inventado él-, un tal
Arlequín Enmascarado, un karateka o ninja o yo qué sea que era un gustazo
verlo moverse allí pintado y entintando a mano, tío, página tras página en
un mini cómic con su argumento y más o menos su desarrollo chorras. Los
katas que le hacía, los miniestudios, las posturas, todos los bocetos, todo
aquello era una jodida delicia. Yo le pagaba la tinta a Tomás con gusto y le
ayudaba con los diálogos de aquellas minihistorietas. Claro que esto de los
cómics yo creo que fue lo que nos hizo conocernos y nos unió porque a pesar
de los estricto de la familia de este chaval, cosa que yo intuyo por sus
miradas y sus respuestas cuando salía el tema ya que aquella realidad pues
siempre será una nebulosa para mi, pues decía que sus padres le permitían al
hombre que comprara cierto tipo de tebeos, sobre todo marvel de bruguera y
la otra que ahora no recuerdo que era lo que circulaba por el barrio en
aquella época a mansalva. También de aquéllos que se compraban precintados
en bolsa y no sabías qué llevaba la bolsa -excepto el de la portada- hasta
que no la abrías, y solía llevar sargentos rock y dráculas y algún masters
of kungfu como aquel de la lucha contra el gato o el de la peléa antológica
contra el puños de navaja, macho, yo he pasado una década buscando el final
de la peléa con el gato, ríete, Tomás es que era un fanático de shang shi..
visto hoy pues me parece que aquellas lecturas no eran nada convenientes
para un testigo pero Tomás era un tipo despierto de ingenio, como digo, que
no solo me gorroneaba tebeos si no que también se había aprendido de memoria
la pose, el tono de voz, las palabras adecuadas que debía pronunciar siempre
en presencia de sus padres y lo mismo hasta el modo de esconder aquéllo para
meterlo en casa. Esto lo sé porque las pocas veces que vi a Tomás con sus
padres vi a un chaval al que no conocía de nada.
Aquella amistad terminó en el segundo de bup aunque ya sufrió un golpe en
primero cuando él optó por la fp en lugar del bachillerato y nos separamos
en el día a día de las clases y hasta del centro (ya que estaban separados
ambos centros).. yo intenté convencerlo de que se pasara al bup, fuésemos
juntos y luego quizá la uni pero el hombre veía claro, ahora lo comprendo,
que lo suyo era provisional en aquel barrio y aquel pueblo y que cuanto
antes lograra un oficio con el que dejar atrás el ataud de sus padres pues
iba a ser lo mejor y era su meta, claro, y tenía razón porque no llegó a
terminar el segundo de fp en el pueblo cuando se trasladó con su familia a
la capital de la provincia.
No me recuerdo de haber llorado muchas veces de chaval, ni siquiera de niño
pero aquélla putada de despedida fue una de esas veces y eso que seguimos en
contacto por carta de esas de papel tío, durante algún tiempo, él se hizo
amistades de inmediato en la capital y hasta cambiamos juegos de msx por
correo.
Aprendí muchas cosas de aquel chaval que tampoco es que fueran lecciones
magistrales sino cosas sencillas como que la vida podía ser estupenda y era
posible hata una alegría enfermiza, efervescente a pesar de que la misma
jodida vida te machacara de vez en cuando las pelotas, o apenas te dejara
espacio para respirar. Claro que lo mío no era tan difícil después de todo,
y bueno, volvimos a encontrarnos unos años después y ya le perdí la pista
para siempre, una lástima.
Fue en una sala de recreativos donde yo solía parar a esperar el bus al
pueblo tras salir de la uni y dejar el bus urbano. Como salía de la uni a
media mañana porque no había cojones de aguantar más mierda jurídica de
aquélla pues las paradas por aquella sala se hacían más o menos eternas.
Había una coin-op de Taito que me tenía idiotizado delante de la pantalla
porque yo ya había comenzado la cuesta abajo del snobismo rancio cultureta y
ya sabía distinguir a chopin de objetivo birmania así que cada vez que me
encontraba delante de aquella recreativa que era un arcade de navecitas del
montón en el que sonaba a toda hostia, pero que a toda hostia, un nocturno o
un improntu o cualquier otra obra de chopin pues me quedaba embelesado
mirando aquella combinación imposible de máquina recreativa. La he buscado
en la inet para poner un enlace pero no recuerdo el título y da igual porque
podría haber sido delante del New Zealand Story o el Mr Heli o el Lengadary
Warrior Rygar o cualquier otra perla un poco vieja ya para la época, da
igual... el caso es que en un salón de cómics o en un salón de recreativos
teníamos que volver a encontrarnos, Tomás y yo.
Es una lástima como pasa el tiempo y como lo borra todo, leopoldo, supongo
que por eso he escrito esto, porque Tomás trabajaba en una fábrica de cajas
de cartón, le habían dejado una pistola de remaches que me enseñó como si
fuese una maravilla extraordinaria porque la llevaba encima ya que iba hacia
el trabajo. Tenía novia y decía que se iba a casar. Yo creo que tendríamos
22 o cosa así. Se le veía tan efusivo, amable y chispeante, tan contento
como siempre. Yo me lo quiero pensar ahora así, coño, me alegra.
___________________________________________
Visita Vecind(i)ario, segunda etapa,
tu comunidad literaria en la
Hombre, tengo que felicitarte. Y no es que la historia en sí sea un
cúmulo de virtudes, de cuidadosa puntuación y exquisita composición,
no creo que lo sea. No obstante, tiene un dinamismo que me complace,
y un lenguaje objetivo que me encanta. Hecho mucho en falta el
lenguaje objetivo.
Puesto a criticar, tal vez le sobre un pelín de minucia narrativa y
un poquito de orden; pero, en general, la historia es chachi piruli, y
encima no tiene pretensiones. Y eso, en mi caso, es de agradecer.
No me gustan las narraciones petulantes.
Resumiendo: es magnifica.
No te digo que la historia sea genial, ni sobrecogedora. Quiero
reservar esos adjetivos para los genios andan perdidos por la
galaxia. Imagino que debe haber alguno por ahí. Igual no.

Dejando de lado, los reparos que te puse, el mejor modo de
manifestarte mi contento, es decirte que casi... no te molestes, por
favor. Parece que la escribiera escrito yo.
Perdona, pero no ando de cachondeo con estas cosas. Sencillez. Eso
lo admiro en una narración. ¿Desorden? Tal vez un poco. Pero,
piensa que yo soy muy viejo, y que todo eso que me cuentas, todo lo
que hacías y lo que había en tu casa, pues yo nunca lo vi, sino hace
pocos años en la tele. Me entenderías mejor, si me creyeras que a los
doce años, yo creo que ya debía tener unos cincuenta o sesenta. Y
efectivamente, eso que cuentas de las salas de... como se llamaba...
esa cosa de la música, esa cosa del futbolín, y el aparato ese de las
bolas de acero, parece que le llamaban ping ball, pues vi un día a
los muchachos jugando con esas cosas, pero yo ya debía tener como los
30 años o más. Eso era para mí una rara curiosidad. Como cuando
miraba los televisores en el escaparate de una tienda. Me podía pasar
media hora viendo lo salía en la tele. Lo único desagradable era que
no oía nada, pues estaba al otro lado del cristal. Hasta cosa de unos
veinte años, un poco más, no tenía televisor. El primero que tuve fue
uno viejo que me regalaron. Era pequeñito en blanco y negro, y de
cuando en cuando se ponía a hacer rayas. Tenías que darle unos golpes
artísticos con el puño por encima, o bien en la parte de detrás. Tras
unos cuantos años, ese televisor se negó a seguir funcionando. Lo que
nos llevó hasta el trauma de comprar un televisor a crédito en el
Corte Inglés. Aquello fue un despilfarro. El precio, digo.
leopoldo
Geode
2008-12-09 16:58:25 UTC
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Mi amigo Williams

Estaba en la mili, en el Aaiún. Allí había un chaval con cara de
guapo, parecía inteligente, y debía prepararme para transferirme todo
el peso de las labores oficinescas de la compañía. Al sujeto lo
conocí con motivo de unos objetores de conciencia, que se negaban a
hacer la mili, y coincidieron conmigo en la prisión militar de Mahón.
Yo estuve coqueteando con ellos, por motivo de la religión. Pero,
solo me movía la curiosidad. ¿Qué carajo creía aquella gente? ¿Cómo
carajo aceptaban estar en la cárcel por no hacer el servicio militar?
Yo les traté con cortesía, y probablemente era el único en aquella
prisión que charlaba con ellos.
Ahora, este tipo guapo era testigo de Jehová y estaba haciendo la
mili.
- ¿Cómo es eso? Le pregunté.
- Observa que este uniforme no tiene insignias.
- Es cierto. No las tiene.
- Luego, técnicamente no es un uniforme militar.
- Vale. Tienes razón.
- En esta unidad perdida, no saludamos a la bandera. Verás que aquí
no tenemos bandera.
- Es cierto, pero tampoco la echaba de menos.
- Y al teniente no hace falta saludarlo militarmente. Nadie lo
saluda.
- Es verdad. ¿Pero como llegaste hasta aquí?
- Primero me mandaron a "la playa". Al sitio ese donde estabas tú.
Como tenía amigos de religión allí, pues me metieron en la cocina y
allí cada uno se vestía como quería. De modo que estaba con la misma
ropa de paisano que cuando salí de la prisión.
- Pues, eso está muy bien.
- Pero, un día llegó una orden de no sé donde, para enviarme a otra
parte. De modo que tenía que ponerme el uniforme. Los amigos de la
cocina, cogieron un uniforme militar y le quitaron todas las
insignias. Luego me dijeron, échate en el suelo". Y yo me eché en el
suelo. Entonces, ellos me pusieron el uniforme, y de ese modo, cogí
el camión que iba al Aaiún y me presenté en la unidad que me habían
dicho.
- ¿Y después?
- Después me trajeron en un jeep a este sitio.
- A mí me ocurrió algo parecido. Andaba en la playa cargando y
descargando las barcazas. Cuando no había trabajo me lo pasaba
decorando las paredes de las casas de los oficiales y suboficiales.
Les pintaba en las paredes cualquier cosa que se encapricharan.
Dibujos en color del Serengueti con jirafas, elefantes, y leones.
Paisajes alpinos con su nieve y su casita de madera echando humo. Uno
se encaprichó en que le pintara en la pared una foto que tenía de unos
futbolistas jugando. Uno se empeño en que le pintará una foto que
tenía suya y de su mujer. Pero, la foto era en blanco y negro y ellos
querían que lo pintara en color. En toda la pared del salón.
- ¿Y te salió bien?
- Sí. Se me da bien el dibujo y los retratos.
- Y donde aprendiste, ¿en la escuela?
- Lo de la escuela fue cosa de niños. Realmente aprendí navegando en
un barco danés. Había en ese barco un yugoslavo y tenía un bolígrafo
y un bloc de notas. Le dije que si me lo daba para dibujar. Él me lo
dio.
- ¿En un barco danés? Y ¿cómo aprendiste?
- Cogí el bloc y me puse a dibujar todo, todo, lo que se veía por el
barco. Y acabé dibujando hasta los mismos tíos que jugaban a las
cartas por la noche. Cuando parábamos en un puerto de esos del mundo
pobre, yo bajaba a tierra y dibujaba a las gallinas y las cabras que
andaban pastando por allí cerca del muelle.
- Qué interesante.
- Cuando estuve en Sumatra me ganaba la vida haciendo retratos. Yo
estuve recluido en una prisión allí, y mucha gente de la calle entraba
en la prisión para que le hiciera un retrato. Eso me permitía pagarme
comidas extra y comprar algún refresco. Todo el mundo estaba admirado
de ver a un europeo preso, que además sabía hacer retratos tan bien.
- Pues, vas a tener que hacerme un retrato a mí.
- No hay problema. Cuando quieras nos ponemos a ello.
- ¿Sabes por qué estás aquí?
- No. Porque ordenaron que me viniera a este lugar, supongo.
- Fue por recomendación mía.
- ¿Cómo dices?
- Yo sabía de ti, por las cartas de mis compañeros que están en
Mahón. Ellos me pidieron que hiciera todo lo posible por ayudarte.
Me quedé callado escuchando.
- Tratamos siempre de ayudarnos los unos a los otros, ¿sabes?
- ¿Y cómo lo hiciste?
- Le dije al capitán que eras un chico muy inteligente. Que como
pronto yo me tenía que licenciar, era bueno tener un oficinista
competente para sustituirme.
-¿En serio?
- En serio. El capitán habló con alguien, y al poco ya estabas aquí.
- Pues que bien.
- Ves que aquí nadie usa ropa militar. Cada uno va como quiere,
etc.
- Es cierto.

Bueno, el tipo este me fue enseñando todos los trucos de la oficina.
Buscar un expediente era como buscar una aguja en un pajar.
- Si el expediente que buscas no está aquí, puedes buscarlo en esta
parte.
- Ya.
- Y si no esta en esta parte, pues lo buscas en aquel cajón. ¿Y si no
está en aquel cajón... pues te pasas el día buscando por aquí y por
allá, en este estante y en el otro, hasta que lo encuentras.
- Ya entiendo. ¿Y no te parece que esto está un poco desordenado?
- Bueno. Es mejor así. Nadie te puede sustituir en el trabajo.
Siempre te ven como una hormiguita siempre haciendo algo.
- Ya entiendo.

Como no tenía pinturas, mi amigo el mormón se tuvo que conformar con
un busto de barro. Fue hasta el río a buscar barro, e hice una pelota
bien grande para hacer un busto de tamaño natural. Me pasaba las
tardes modelando el busto. No era nada fácil de hacer, pues el tío
era muy guapo, y yo quería que esa belleza del tío se reflejara en el
trabajo. Creo que ya le tenía cogido el punto. Pero, no. Realmente,
ala obra le faltaba el canto de un duro, y reflejaba bien la guapura
del tío. Él debía ser consciente de su belleza, pues nunca estaba
satisfecho con el busto. Hice laboriosos intentos para tratar de
reflejar la belleza de aquella cara. En algún momento pensé que me
estaba saliendo algo viejo. Tenía que esforzarme y darle un toque que
reflejara una juventud que estaba en un tris de esfumarse de su
rostro. Según fuera el día, agradable o desagradable, aquella cara
parecía cambiar. Unas veces me parecía más joven y otras más viejo.
No conseguía dar con el punto exacto en que pudiera decir, "ya está.
Solo le falta ponerse a hablar." Pero, yo me daba cuenta que era
novicio realmente con esto del barro. Pues parte de algunas
figurillas de Belén que hice cuando era niño, jamás me había
enfrentado a una tarea de estas dimensiones. Hacer un busco de
alguien feo y contrahecho, puede ser relativamente sencillo; pero
plasmar una belleza masculina sutil, que se va y que se viene según el
capricho de las mareas y las posiciones de las estrellas, pues eso es
una tarea que sobrepasaba con mucho mi inteligencia.

Mi amigo el mormón nunca estaba satisfecho con la obra. Reconozco que
no soy Michelangelo, ni tampoco Boticceli, ni Caravaggio. Realmente,
solo era un entrometido en esto. La musa de la escultura me estaba
jodiendo por advenedizo. Pero yo siempre fui optimista. Una tarea
difícil no debería acojonarme. Si me acojono ya estoy totalmente
perdido, y seguro que me patean los huevos y luego me tiran al río con
una piedra atada al cuello. Lo último que iba a hacer en la vida era
acojonarme, aunque estuviera muerto de miedo.
Mientras hacía el busto, mi amigo el mormón... siento no recordar su
nombre, carajo. Le voy a llamar Guillermo. Yo presumía de mi inglés
y vacilaba llamándolo William. Le decía William le conqueror, y creo
que a él agradaba que le llamara así. Si uno se sabe guapo, le
encanta que de cuando en cuando se lo reconozcan. Imagino que estaría
hasta los cojones de que no se dieran cuenta de su belleza.
Especialmente las tías, supongo. Uno siempre tiene déficit de tías,
creo yo.

En fin, mientras modelaba el busto con paciencia casi eterna... él me
contaba cosas de su vida y de su familia en Mallorca. Creo que ya
puse algo de un muchacho mormón que vivía en Mallorca. Esta inspirado
en este Williams.
En fin, mi amigo tenía una sutil malicia. Y me contaba que su hermana
tocaba el piano, y que recibían huéspedes ingleses para pagar la
hipoteca de la casa. Una casa en una zona elegante, en un barrio de
Mallorca cuyo nombre no recuerdo. Me contaba la anécdota de su risa,
cuando su madre le decía a su hermana, "Alicia, querida, tócale los
preludios a Mr. Johnson."
- ¿Los preludios?
- Sí. Yo tenía que esforzarme mucho para no estallar en carcajadas.
- Te entiendo.
- Mr Johnson estaba hipnotizado con los preludios de mi hermana,
quiero decir de Chopín.
- Eso pasa mucho.
- Si no fuera que Mr Johnson ya era un poco viejo... en fin, no creo
que mi madre pensara nada. No podía ocurrir nada entre ellos. Los
preludios son los preludios, y si hay que tocarlos, pues se tocan. Me
sonreía maliciosamente.
Imaginé a William fantaseando con los preludios de su hermana.
- Donde estén unos buenos preludios... - dije pensando en voz alta.
- De Chopín.
- Ya, claro. Los preludios son los de Chopín.
Me contaba cosas de su casa. De los grandes ventanales que tenía.
Era una casa muy moderna, con una cocina moderna, toda de gas butano.
Tenía unas cortinas de terciopelo rojo. Su madre apreciaba mucho
aquella cortina.
Traté de imaginarme los méritos de una cortina así, de terciopelo
rojo. No se me ocurren muchas cosas que realcen el valor de unas
cortinas de terciopelo. Siempre se me va la imaginación a las escenas
lúbricas, y me imaginé la cortina tirada en el suelo y la hermana de
Williams retozando allí provocadora, incitándome a reconocer sus
preludios. Se me puso turgente el coso ese.
Sacudí la cabeza con energía a izquierda u derecha, para espantar los
malos pensamientos.
- A ti también te ocurre.
- ¿El qué?
- Veo que has girado la cabeza a izquierda y derecha.
- ¿He girado la cabeza? No me he dado cuenta.
- Es algo automático. A mí me ocurre lo mismo. Tratas de espantar
los malos pensamientos.
- Los malos... oh, sí. ¿Qué has dicho?
- Los malos pensamientos.
- Sí, claro. Son los malos pensamientos.
Mientras tanto, yo me sentía un poco cansado de tanto acariciarle la
cara a William, en sentido metafórico, al frotar una y otra vez mis
dedos, por su rostro de barro. Empezaba sentir un poco de pánico al
ver que no conseguía reflejar aquella belleza sobre el barro.
Un día, llevado por la desesperación, me acerqué a su cara... con mis
dedos manchados de barro y los acerqué a su rostro.
- ¿Qué haces?
- Quiero ver como es al tacto esa cara. Tengo tantos problemas para
reflejarla de un modo fiel...
- ¿Qué vas a tocar mi cara?
- Sí, por favor. Me imagino que debo ser algo ciego, y que preciso
tocarte la cara, para divinar mejor sus relieves.
- Pero, no vas tocar mi cara con esos dedos llenos de barro. Lávate
las manos primero.
Yo estaba asombrado. No me podía creer que me fuera a dejar tocar su
cara con mis dedos.
Me lavé los dedos con agua de una cantimplora, y me sequé con una
camisa vieja.
Me fui hacia William dispuesto a acariciarle la cara. Estaba
desesperado y no conseguía dar con la clave de su figura. Y él se
dejó acariciar el rostro mansamente. Yo no me lo podía creer.
Siempre había soñado con tocarle la cara con los dedos a una mujer y
nunca lo había conseguido. Y ahora, de un modo disparatado, me veía
tocándole la cara a un tío. Vale, acepto que era un tío guapo, pero
nunca se me había pasado por la cabeza tal estupidez.
Retiré la mano un tanto confuso, y azorado. ¿Qué carajo estaba
haciendo? ¿No me estaré volviendo un poco maricón? Empecé a darme
cuenta de los problemas que te puede acarrear esto del arte. Te pones
a dibujar a un hombre desnudo, y de pronto te encuentras con que te
gusta verlo, y eso te excita.
Estos hechos me provocaron muchas dudas y cada día estaba mas harto de
verle la cara a mi amigio Williams. Empezaba a tener reservas sobre
los peligros del arte, para mi psiquis. El mormón sería desconforme
con la calidad de la obra. Me decía que su cara no reflejaba su
personalidad, y esas cosas.
- Mira, Williams. A este busto solo le falta que le apliques un poco
de electricidad y habla.
- No está bien. Yo creía que eras un artista.
- ¿Y no soy un artista?
- Siento decepcionarte, pero no lo eres.
De pronto me entró un ataque de cólera irracional y cogí el busto con
ambas manos y lo estampé contra el suelo. William debió quedar algo
impresionado, pues puede ver en su cara un rictus de amargura y
tristeza. Era como si hubiera tirado toda su personalidad y la
hubiera estampado contra el suelo.
El jodido mormón fue a donde estaba el busto, y lo cogió con cuidado.
Tenía parte de la nariz y una mejilla aplastadas. Creo que miró el
busto con algo de cariño. No me miraba a mí, sino al busto. Lo tenía
cogido con ambas manos.
- ¿Puedo quedarme con el busto? - Me preguntó con un deje humilde.
- Sí, claro. Quédate con el jodido busto de una puta vez.
No replicó una palabra y colocó el busto sobre unos expedientes. Se
quedó mirando su rostro en barro durante un buen rato sin decir una
palabra.
Williams pasó varios días in hablarme. Pero poco a poco, de un modo
casi inapreciable, volvimos a hablarnos otra vez. Pero, entre
nosotros ahora existía una barrera invisible. Las conexiones
psíquicas entre los dos había quedado un tanto averiadas. Había
estampado toda su personalidad y su carisma contra el puto suelo.
Leopoldo
Bubi
2008-12-09 19:09:40 UTC
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Mi amigo Williams
Está bien este relato, Leo. Es entretenido.

Un par de cosillas:
- Algunas veces el tal williams es mormón y otras testigo. Tendría que
decidirse por una religión.
- Un testigo no hace la mili. punto. Un mormón, sí. Para hacer la mili
tienes que pasar el período de instrucción donde se manejan armas y se
saluda a la bandera y a los jefes. Los testigos, desde el primer día, iban
al penal (no prisión). Voluntariamente, claro. Ahí ponían la voluntad que
les faltaba para hacer el servicio militar.
- Otra menudencia. Si no recuerdas cómo se llamaba, ¿cómo es que le gustaba
tanto que le llamaras Williams le Conqueror? Seguramente recuerdas que sí se
llamaba Guillermo.

Algún retazo me recuerda algún cuento de tu web.

Saludos
Bubi,
Geode
2008-12-09 19:30:09 UTC
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Post by Bubi
Post by Geode
Mi amigo Williams
Está bien este relato, Leo. Es entretenido.
- Algunas veces el tal williams es mormón y otras testigo. Tendría que
decidirse por una religión.
- Un testigo no hace la mili. punto. Un mormón, sí. Para hacer la mili
tienes que pasar el período de instrucción donde se manejan armas y se
saluda a la bandera y a los jefes. Los testigos, desde el primer día, iban
al penal (no prisión). Voluntariamente, claro. Ahí ponían la voluntad que
les faltaba para hacer el servicio militar.
- Otra menudencia. Si no recuerdas cómo se llamaba, ¿cómo es que le gustaba
tanto que le llamaras Williams le Conqueror? Seguramente recuerdas que sí se
llamaba Guillermo.
Algún retazo me recuerda algún cuento de tu web.
Saludos
Bubi,
me despisté con lo del mormón. Realmente, la historia es de un
testigo de jehová.
Tengo que revisarlo.
ek tipo este no hizo servicio de armas. Era una raro mecanismo que
les permitía escaquearse de la mili, tras pasar tres años de prisión.
Si se negaban de nuevo a hacer el servicio podían ir de nuevo a la
cárcel. Para evitar este abuso, probablemente inventaron enviarles a
una unidad especial que no requería entrenamiento con armas. Iban a
trabajar descargando las barcazas, o trabajaban en las cocinas.
Andaban con uniformes sin distintivos, etc.
leopoldo
Bubi
2008-12-09 19:49:51 UTC
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Mi amigo Williams
Está bien este relato, Leo. Es entretenido.
- Algunas veces el tal williams es mormón y otras testigo. Tendría
que decidirse por una religión.
- Un testigo no hace la mili. punto. Un mormón, sí. Para hacer la
mili tienes que pasar el período de instrucción donde se manejan
armas y se saluda a la bandera y a los jefes. Los testigos, desde el
primer día, iban al penal (no prisión). Voluntariamente, claro. Ahí
ponían la voluntad que les faltaba para hacer el servicio militar.
- Otra menudencia. Si no recuerdas cómo se llamaba, ¿cómo es que le
gustaba tanto que le llamaras Williams le Conqueror? Seguramente
recuerdas que sí se llamaba Guillermo.
Algún retazo me recuerda algún cuento de tu web.
Saludos
Bubi,
me despisté con lo del mormón. Realmente, la historia es de un
testigo de jehová.
Tengo que revisarlo.
ek tipo este no hizo servicio de armas. Era una raro mecanismo que
les permitía escaquearse de la mili, tras pasar tres años de prisión.
Si se negaban de nuevo a hacer el servicio podían ir de nuevo a la
cárcel. Para evitar este abuso, probablemente inventaron enviarles a
una unidad especial que no requería entrenamiento con armas. Iban a
trabajar descargando las barcazas, o trabajaban en las cocinas.
Andaban con uniformes sin distintivos, etc.
leopoldo
Hasta finales de los setenta o principios de los ochenta, a un testigode
Jehová, el primer día de su presencia en el cuartel o centro de instrucción,
se le ordenaba vestir el uniforme. Si se negaban iban al penal por tres
años. Al cabo de los tres años, se les volvía a ordenar lo mismo. Si se
negaban seguían en el penal por otros seis años. Al cabo de estos nueve
años, se les volvía a preguntar. Si se negaban seguían en el penal por otros
doce años adicionales, pero normalmente, entre el décimo y duodécimo año les
se soltaba tras pasar una revisión médica y poniendo como excusa su
incapacidad para continuar en la mili por motivos de enajenación mental. Lo
cual puede que no fuera una excusa realmente, tal como pensábamos.

Ahora bien, que en el penal, los antiguos, o sea aquellos con más de tres
años, tuvieran ciertas ventajas, me lo creo. Pero seguían en el penal. Lo sé
por experiencia mientras hice el servicio militar en los setenta en la
marina. No es que yo fuera testigo, porque para entonces ya pasaba de
religiones, sino que todos los reclutas pasaban por mí nada más entrar en el
cuartel. Yo era la primera persona que veían y lo primero que hacían era
identificarse como testigos. Una vez mandados al penal, conservábamos sus
tres cartillas, la sanitaria, la administrativa y la reservada (ésta muy
pocos la podían ver, porque incluso se mandaba a los destinos por valija
aparte de las otras), en el mismo cuartel, ya que no habían dejado de
pertenecer administrativamente al cuartel de instrucción. Ahora bien, no sé
en tus tiempos, pero me suena raro que fueran más liberales con este tema
que a mediados o finales de los setenta.

Saludos,
Bubi,
Geode
2008-12-10 14:30:27 UTC
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Post by Bubi
Post by Bubi
Post by Geode
Mi amigo Williams
Está bien este relato, Leo. Es entretenido.
- Algunas veces el tal williams es mormón y otras testigo. Tendría
que decidirse por una religión.
- Un testigo no hace la mili. punto. Un mormón, sí. Para hacer la
mili tienes que pasar el período de instrucción donde se manejan
armas y se saluda a la bandera y a los jefes. Los testigos, desde el
primer día, iban al penal (no prisión). Voluntariamente, claro. Ahí
ponían la voluntad que les faltaba para hacer el servicio militar.
- Otra menudencia. Si no recuerdas cómo se llamaba, ¿cómo es que le
gustaba tanto que le llamaras Williams le Conqueror? Seguramente
recuerdas que sí se llamaba Guillermo.
Algún retazo me recuerda algún cuento de tu web.
Saludos
Bubi,
me despisté con lo del mormón.  Realmente, la historia es de un
testigo de jehová.
Tengo que revisarlo.
ek tipo este no hizo servicio de armas.  Era una raro mecanismo que
les permitía escaquearse de la mili, tras pasar tres años de prisión.
Si se negaban de nuevo a hacer el servicio podían ir de nuevo a la
cárcel.  Para evitar este abuso, probablemente inventaron enviarles a
una unidad especial que no requería entrenamiento con armas.  Iban a
trabajar descargando las barcazas, o trabajaban en las cocinas.
Andaban con uniformes sin distintivos, etc.
leopoldo
Hasta finales de los setenta o principios de los ochenta, a un testigode
Jehová, el primer día de su presencia en el cuartel o centro de instrucción,
se le ordenaba vestir el uniforme. Si se negaban iban al penal por tres
años. Al cabo de los tres años, se les volvía a ordenar lo mismo. Si se
negaban seguían en el penal por otros seis años. Al cabo de estos nueve
años, se les volvía a preguntar. Si se negaban seguían en el penal por otros
doce años adicionales, pero normalmente, entre el décimo y duodécimo año les
se soltaba tras pasar una revisión médica y poniendo como excusa su
incapacidad para continuar en la mili por motivos de enajenación mental. Lo
cual puede que no fuera una excusa realmente, tal como pensábamos.
Ahora bien, que en el penal, los antiguos, o sea aquellos con más de tres
años, tuvieran ciertas ventajas, me lo creo. Pero seguían en el penal. Lo sé
por experiencia mientras hice el servicio militar en los setenta en la
marina. No es que yo fuera testigo, porque para entonces ya pasaba de
religiones, sino que todos los reclutas pasaban por mí nada más entrar en el
cuartel. Yo era la primera persona que veían y lo primero que hacían era
identificarse como testigos. Una vez mandados al penal, conservábamos sus
tres cartillas, la sanitaria, la administrativa y la reservada (ésta muy
pocos la podían ver, porque incluso se mandaba a los destinos por valija
aparte de las otras), en el mismo cuartel, ya que no habían dejado de
pertenecer administrativamente al cuartel de instrucción. Ahora bien, no sé
en tus tiempos, pero me suena raro que fueran más liberales con este tema
que a mediados o finales de los setenta.
Saludos,
Bubi,
creo que era fácil de entender la mecánica del asunto. No ocurriría
igual en todas partes.
Cuando un preso era liberado de una prisión miliar le daban un papel,
una especie de carta de ruta, por la que podía viajar hasta el lugar
donde lo destinaban. Había terminado su condena y lo enviaban a una
unidad llamada "disciplinaria" en el Sahara Occidental español.
El tipo podía ir o no a su nuevo destino. Era libre hasta cierto
punto de aceptar esto.
Una vez que llegaba a su destino, en "la playa" del Aaún, le daban un
uniforme viejo y lo mandaban a trabajar descargando barcazas que
llegaban con la mercancía, comida y ladrillos, cemento, y artículos de
consumo para las tiendas civiles, cervezas, refrescos, tonterías
varias. Los robos de las cajas eran cosa cotidiana, y salvo los
ladrillos, toda mercancía era meticulosamente asaltada y robada. Nio
servicos de armas ni leches en vinagre. Estábamos allí en calidad de
esclavos haciendo el servicio militar. Aquello era como el paraíso en
la tierra. Y este chaval, el William the conqueror, pues se metió en
la cocina. Esta gente de Jehová parece que tenía alguna influencia
política. No me preguntes como era.
Luego, uno podía pasarse de esclavo tropecientos meses así y era
feliz. Era una especie de nirvana, creo yo. Era como vivir
continuamente colocado de kifi hasta el tuétano. Por eso, cuando me
dijeron que me tenía que presentar en el Estado Mayor, sentí una gran
aprehensión. Me asaltó ligeramente el pánico. No me irán a meter un
empure, me temía yo. Luego, cuando me presenté allí, me miraron de
arriba abajo, como si se preguntaran, de que carajo va este tío. Y yo
no iba de nada. Yo no soy nada. Menos que nada. Era un ser
insignificante y totalmente manso. O sea que me llevaron en un jeep
hasta una compañía remota, que es lo que cuento en esa historia. Yo
estaba encantado con ese tipo de mili.

Bueno, ya iré contado otras historias. Tengo una de cuando me
enviaron a trabajar de oficinista al Estado Mayor, pues me tomaron por
un genio de la hostia.
leopoldo
Bubi
2008-12-10 21:48:22 UTC
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Post by Geode
Post by Geode
creo que era fácil de entender la mecánica del asunto. No ocurriría
igual en todas partes.
Puedes tener razón perfectamente.

Saludos
Bubi,
Azucena Paradox
2008-12-09 22:30:51 UTC
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Post by Geode
En fin, mi amigo tenía una sutil malicia. Y me contaba que su hermana
tocaba el piano, y que recibían huéspedes ingleses para pagar la
hipoteca de la casa. Una casa en una zona elegante, en un barrio de
Mallorca cuyo nombre no recuerdo. Me contaba la anécdota de su risa,
cuando su madre le decía a su hermana, "Alicia, querida, tócale los
preludios a Mr. Johnson."
- ¿Los preludios?
- Sí. Yo tenía que esforzarme mucho para no estallar en carcajadas.
- Te entiendo.
- Mr Johnson estaba hipnotizado con los preludios de mi hermana,
quiero decir de Chopín.
- Eso pasa mucho.
Un diálogo vivísimo y muy interesante, leo. Me gustó mucho. Felicidades.
:-)
Geode
2008-12-10 14:39:17 UTC
Permalink
Post by Azucena Paradox
En fin, mi amigo tenía una sutil malicia.  Y me contaba que su hermana
tocaba el piano, y que recibían huéspedes ingleses para pagar la
hipoteca de la casa.  Una casa en una zona elegante, en un barrio de
Mallorca cuyo nombre no recuerdo.  Me contaba la anécdota de su risa,
cuando su madre le decía a su hermana, "Alicia, querida, tócale los
preludios a Mr. Johnson."
- ¿Los preludios?
- Sí.  Yo tenía que esforzarme mucho para no estallar en carcajadas.
- Te entiendo.
- Mr Johnson estaba hipnotizado con los preludios de mi hermana,
quiero decir de Chopín.
- Eso pasa mucho.
Un diálogo vivísimo y muy interesante, leo. Me gustó mucho. Felicidades.
:-)
Gracias.
leo
fw
2008-12-09 22:28:33 UTC
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Hombre...
Gracias tio y gracias al resto que desde luego le animáis a uno el día...
pues bueno, pues estoy de acuerdo contigo, con Bub y cop en que se deja leer
entretenido y basta. Yo me lo pasé estupendo puteando el lenguaje con eso y
lástima no tener tiempo para más y mucho mejor a menudo, pero bue.
tal vez le sobre un pelín de minucia narrativa
Seguro.. a mi me gustan los detalles, soy hasta maniático te diría pero ojo,
jamás aburrir así que me dejé un montón en la recámara porque claro que el
exceso de cualquier cosa siempre es peste y muchos igual no venían a cuento
y seguro que se me fue la pelota hacia el final y el tema aquel de la Taito
pues no creo que venga a lugar pero era necesaria una transición hasta el
último encuentro y como solo había dos personajes y uno estaba fuera, oye,
pues tocaba menear al otro, al apalancable.
y un poquito de orden;
¿Que le sobra o le falta? Esto no lo entiendo bien.
Parece que la hubiera escrito yo.
Bueno, en parte era la idea, ¿no?... a mi me gustan es decir que me
entretienen muchas de las cosas que cuentas sobre todo cuando no se te va
demasiado la pelota y no te pones pretencioso literaturil y cuentas
anécdotas con un fondo muy probable de tu vida poco elaboradas, hombre...
como esto del testigo mío.. que pues bien, dejémoslo en que ningún padre ha
inflingido daño real para la realización de aquel esperpento, en que a mi
jamás me pasaron aquéllas cosas terribles ni aquel chaval se llamaba Tomás
por supuesto ni era tal y como lo pinto como yo tampoco he sido nunca así ni
es cierto que yo no estuviera muchas veces en su casa, conociera bien a su
familia, etc etc etc. Pero vaya, esta mezcla de hechos reales fantaseados o
medio fantaseados es lo que construye pienso yo cualquier anécdota por
simple que aquélla sea y poco que cuente ya que pocas anécdotas reales -y
recuerdo ahora aquella del petardo del znort por ejemplo- merecen la pena
ser contadas tal cual si uno no se las adorna un poco, un mucho, un ni se
sabe...

___________________________________________
Visita Vecind(i)ario, segunda etapa,
tu comunidad literaria en la red
http://vecindiario.freehostia.com
Sap.
2008-12-10 09:00:45 UTC
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Post by fw
pero ojo,
jamás aburrir
Ahí le has dao; a la única regla y primera pretensión: JAMÁS ABURRIR.
Bueno, el otrora célebre Cantueso también apuntaba otra norma con la que
estoy de acuerdo: NO MENTIRSE.
Sabidas ambas, atrápeme esa mosca por el rabo :-)))))
:-)


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Si tiene un rato no deje de visitar
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Un lugar para mamíferos como Vd.
Geode
2008-12-10 11:50:29 UTC
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Post by Sap.
 pero ojo,
jamás aburrir
Ahí le has dao; a la única regla y primera pretensión: JAMÁS ABURRIR.
Bueno, el otrora célebre Cantueso también apuntaba otra norma con la que
estoy de acuerdo: NO MENTIRSE.
Sabidas ambas, atrápeme esa mosca por el rabo :-)))))
:-)
Hay un problema con este dicho. Parece cierto a primera vista, pues
en cuento pillamos un libro que nos aburre lo dejamos de inmediato, o
al cabo de tres minutos (una página).

El problema con el aburrimiento es la idiosincrasia del lector. Hay
lectores y lectores. Y lo que a uno le parece aburrido, a otro le
flipa en colores. Y ya hemos dado en hueso. No aburrir, eso está
claro. Pero siempre habrá gente que se aburra con una historia
concreta, que otros encuentran muy divertida. La jodida subjetividad,
se llama eso.
leopoldo
fw
2008-12-10 13:42:59 UTC
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Post by Sap.
NO MENTIRSE.
Está bien lo de cantueso pero es quizá demasiado general -también lo otro
claro- en el sentido de que vale para casi cualquier cosa que uno haga en la
vida porque mal la va a hacer si comienza por mentirse o engañarse uno mismo
así que eso te lo podrías tatuar en la frente o hacerte camisetas molonas
como la del Zoref-znort sin problemas... que por cierto, ¿por qué no nos
hacemos una para este verano y lo digo en serio? Igual es una buena idea
para el Vecin y hasta se venden, tu, frases lapidarias de la tura :-D ...
pero bueno, yo lo veo esto otra forma de decir lo de no aburrise porque el
primero que no debe aburrirse jamás es el autor, sobre todo si no cobra un
duro por salir de pesca, leo hombre, que claro escribir siempre es tirar la
caña y esperar a que piquen y para todos los peces no sirve ni servirá nunca
el mismo cebo, y esto también forma parte del talento de un autor el saber
reconocer a "su público" porque todo el mundo por muy que vaya de gilipollas
que dice que solo escribe para sí mismo por una pulsión extraterrestre o
porque lo dicta dios redivivo, tu, pues escribe para ser leído por una
segunda persona que puede ser, mañana, uno mismo.

___________________________________________
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Geode
2008-12-10 14:44:27 UTC
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Post by fw
Post by Sap.
NO MENTIRSE.
Está bien lo de cantueso pero es quizá demasiado general -también lo otro
claro- en el sentido de que vale para casi cualquier cosa que uno haga en la
vida porque mal la va a hacer si comienza por mentirse o engañarse uno mismo
así que eso te lo podrías tatuar en la frente o hacerte camisetas molonas
como la del Zoref-znort sin problemas... que por cierto, ¿por qué no nos
hacemos una para este verano y lo digo en serio? Igual es una buena idea
para el Vecin y hasta se venden, tu, frases lapidarias de la tura :-D ...
pero bueno, yo lo veo esto otra forma de decir lo de no aburrise porque el
primero que no debe aburrirse jamás es el autor, sobre todo si no cobra un
duro por salir de pesca, leo hombre, que claro escribir siempre es tirar la
caña y esperar a que piquen y para todos los peces no sirve ni servirá nunca
el mismo cebo, y esto también forma parte del talento de un autor el saber
reconocer a "su público" porque todo el mundo por muy que vaya de gilipollas
que dice que solo escribe para sí mismo por una pulsión extraterrestre o
porque lo dicta dios redivivo, tu, pues escribe para ser leído por una
segunda persona que puede ser, mañana, uno mismo.
quot era demostrandum.
Sap.
2008-12-10 19:18:43 UTC
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Post by fw
Está bien lo de cantueso pero es quizá demasiado general -también lo otro
claro- en el sentido de que vale para casi cualquier cosa que uno haga en la
vida
Home, ya, efeuvedoble... pero sigue sin parecerme demasiado perogrullada la
cosa toda vez que el ánimo antiaburrimiento se pierde con extrema facilidad
a favor de la paja mental de cada cual, o al menos se relega a un escalafón
inferior. Es como cuando la terrible plaga aquella de las cámaras de vídeo y
de su monstruoso producto: las películas de vacaciones y lunas de mieles
:-)))) ¡con qué rapidez transcurre el tiempo para el que está con la
camarita puesta en el ojo y con qué lentitud para el atormentado espectador!
Pues a eso iba, el no perder jamás de vista el que puedan leer lo nuestro
almas cándidas que no tienen culpa de nada. Y con lo de mentirse, por
supuesto, empezando por el lenguaje y acabando por el lenguaje :-)))
Post by fw
como la del Zoref-znort sin problemas... que por cierto, ¿por qué no nos
hacemos una para este verano y lo digo en serio? Igual es una buena idea
para el Vecin y hasta se venden, tu, frases lapidarias de la tura :-D ...
¡Guay! Con frases cosechadas en esta santa casa, que las hay a patadas, pero
después es im-pres-cin-dible organizar un concurso fotográfico de camisetas
mojadas, eh... Hmmmm, Flans, Mar, Zinn, Azu, llamad ahora y reservad la
vuestra :-))))
(Me viene a la cabeza una frase del Ñort que luego he repetido en varias
sobremesas; era algo así como: "¿Cuántos poetas y cuánto tiempo hace falta
para destilar un solo mililitro de poesía?", pero no sé si es demasiado
larga para camisetas :-)))) Oye, pues se podría convocar un certamen y tó
:-)))




___________________________________________________
Si tiene un rato no deje de visitar
http://vecindiario.freehostia.com/
Un lugar para mamíferos como Vd.
znôrt
2008-12-11 11:54:49 UTC
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:-)))) (Me viene a la cabeza una frase del Ñort que luego
"¿Cuántos poetas y cuánto tiempo hace falta para destilar
un solo mililitro de poesía?", pero no sé si es demasiado
larga para camisetas :-))))
definitely, demasiado largo. mejor: "poesía serás tú"
Zoref
2008-12-11 12:05:57 UTC
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.../...
Post by Sap.
¡Guay! Con frases cosechadas en esta santa casa, que las hay a patadas,
pero después es im-pres-cin-dible organizar un concurso fotográfico de
camisetas mojadas, eh... Hmmmm, Flans, Mar, Zinn, Azu, llamad ahora y
reservad la vuestra :-))))
(Me viene a la cabeza una frase del Ñort que luego he repetido en varias
sobremesas; era algo así como: "¿Cuántos poetas y cuánto tiempo hace falta
para destilar un solo mililitro de poesía?", pero no sé si es demasiado
larga para camisetas :-))))
A ver, si lo formulamos matematicamente veras que no la tienes tan larga.

Mp= InfP* T(2)
[Milimetro de poesia = Infinitos Poetas X Tiempo al cuadrado.]


Despejando quedan dos ecuaciones más faciles de entender:

Mp= Inf(2)
"Milimetro de poesia = Infinito al cuadrado"
(de aquí ya sale una camiseta)


0 =P*T
[Nada = poetas x tiempo],

que si seguimos despejando

Poetas = tiempo/ 0 , o lo que es lo mismo:

Poetas = Error (div/0) , que sería la segunda camiseta.



Zoref (Li&Dola)



Oye, pues se podría convocar un certamen y tó
Post by Sap.
:-)))
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znôrt
2008-12-11 12:17:00 UTC
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Post by Zoref
A ver, si lo formulamos matematicamente veras que no la
tienes tan larga.
Mp= InfP* T(2)
[Milimetro de poesia = Infinitos Poetas X Tiempo al
cuadrado.]
Mp= Inf(2)
"Milimetro de poesia = Infinito al cuadrado"
(de aquí ya sale una camiseta)
0 =P*T
[Nada = poetas x tiempo],
que si seguimos despejando
Poetas = Error (div/0) , que sería la segunda camiseta.
me juego el montón surtido de mecheros sin gas que tengo en la cubeta de
los papelotes a que sé que camiseta llevas ahora mismo!
Zoref
2008-12-11 14:16:06 UTC
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Post by znôrt
me juego el montón surtido de mecheros sin gas que tengo en la cubeta de
los papelotes a que sé que camiseta llevas ahora mismo!
No acertarias. Voy con camisa. Aunque tienes razón y está inspirada en otra,
la de eigualaemecéalcuadrado

Zoref (heyhólestgó!)
Sap.
2008-12-11 12:24:34 UTC
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Post by Zoref
A ver, si lo formulamos matematicamente veras que no la tienes tan larga.
Mp= InfP* T(2)
[Milimetro de poesia = Infinitos Poetas X Tiempo al cuadrado.]
Quiyo, aparte las risas esto no es ninguna tontería, aunque habría que
retocarla un poco -recuerda que hablamos de destilaciones y por tanto de
mililitros- ¿qué tal asín?

mlmP= Inf.p*T(2) (con el 2 chiquinino del cuadrado)... y aluego, el que
quiera saber, que pregunte y será deslumbrado :-)))), después muchos caretos
de vates célebres en colorines y oye, ya puede empezar a trabajar en la
opción... el fw :-)))))
Saludos
:-)


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Geode
2008-12-10 11:44:48 UTC
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Post by fw
Hombre...
Gracias tio y gracias al resto que desde luego le animáis a uno el día...
pues bueno, pues estoy de acuerdo contigo, con Bub y cop en que se deja leer
entretenido y basta. Yo me lo pasé estupendo puteando el lenguaje con eso y
lástima no tener tiempo para más y mucho mejor a menudo, pero bue.
tal vez le sobre un pelín de minucia narrativa
Seguro.. a mi me gustan los detalles, soy hasta maniático te diría pero ojo,
jamás aburrir así que me dejé un montón en la recámara porque claro que el
exceso de cualquier cosa siempre es peste y muchos igual no venían a cuento
y seguro que se me fue la pelota hacia el final y el tema aquel de la Taito
pues no creo que venga a lugar pero era necesaria una transición hasta el
último encuentro y como solo había dos personajes y uno estaba fuera, oye,
pues tocaba menear al otro, al apalancable.
No puedo precisar sobre cuanto le sobra; es algo subjetivo. Me dio
esa impresión. Pero igual se debe a mis defectos como lector, que
quizás voy un poco apresurado al leer. Y en general, creo que solo
se disfruta de la lectura si tienes la calma suficiente. Como
adquieras el mal hábito de leer apresurado, creo que vas camino de la
ruina total como lector.
Post by fw
y un poquito de orden;
¿Que le sobra o le falta? Esto no lo entiendo bien.
No me hagas mucho caso. Fue una impresión que tuve al leer. Al
cambiar de tercio, cuando pasas de una escena a la otra, que se yo.
Igual estaba bien, tío. Realmente, estaba impresionado de que me
gustara la historia, a pesar de tener ese aire improvisado, como
cuanto coges un saxo y te pones a tocar algo sin preocuparte de lo que
salga.
Post by fw
Parece que la hubiera escrito yo.
Bueno, en parte era la idea, ¿no?... a mi me gustan es decir que me
entretienen muchas de las cosas que cuentas sobre todo cuando no se te va
demasiado la pelota y no te pones pretencioso literaturil y cuentas
anécdotas con un fondo muy probable de tu vida poco elaboradas, hombre...
Tiene la gracia y la frescura de la improvisación. Ese es su
principal mérito. Además va a toda hostia narrando, sin pararte
siquiera a respirar. Es bueno.

Yo, por el contrario, paso por fases diferentes en la narración. Me
salen bien los diálogos, esa es mi presunción, pero pronto me enfrasco
en introspecciones propias de narrador.
Son los defectos míos escribiendo. Es posible que cada escritor tenga
su defectos característicos. Y lo que para uno son defectos, para
otro lector no lo son. Hay tremenda subjetividad en todo esto.
Y no te lo tomes a mal, si te he criticado algo. Considero fascinante
que me haya gustado lo que escribiste. No me ocurre mucho en este
foro.
leopoldo
Post by fw
como esto del testigo mío.. que pues bien, dejémoslo en que ningún padre ha
inflingido daño real para la realización de aquel esperpento, en que a mi
jamás me pasaron aquéllas cosas terribles ni aquel chaval se llamaba Tomás
por supuesto ni era tal y como lo pinto como yo tampoco he sido nunca así ni
es cierto que yo no estuviera muchas veces en su casa, conociera bien a su
familia, etc etc etc. Pero vaya, esta mezcla de hechos reales fantaseados o
medio fantaseados es lo que construye pienso yo cualquier anécdota por
simple que aquélla sea y poco que cuente ya que pocas anécdotas reales -y
recuerdo ahora aquella del petardo del znort por ejemplo- merecen la pena
ser contadas tal cual si uno no se las adorna un poco, un mucho, un ni se
sabe...
Bubi
2008-12-09 19:56:25 UTC
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Post by fw
El caso es que lo conocí o frecuenté su compañía durante poco tiempo,
Está bien, a mi juicio.

Saludos y en espera de más
Bubi,
Sebastián
2008-12-10 06:58:18 UTC
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Post by fw
Hombre, me gustó aquello que contaste sobre un mormón pero me pareció algo
típico, no sé, así que me dije que como yo había conocido una vez a un
testigo y supongo que vienen a ser dos bichos con ojos parecidos pues igual
me apetecía, que si, contarte aquella historia.
Seb.- Me había pasado por alto. Parece que lo has escrito sin tomar una
pstura especial "de escribir" y sin abandonar a aquel a quien lo cuentas. Me
ha recordado cosas de mi pueblo, donde a veces nos reuníamos en torno a "El
Guerrero del Antifaz".

Sebastián.
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